Weekly News

La Opinión de
Edna Lorena Fuerte
LAS OLVIDADAS LUCHAS LABORALES

3 de mayo de 2010.

Conmemorar el 1º de Mayo debería consistir en hacer un recuento de las más importantes luchas laborales de la humanidad, desde un punto de vista que nos logre mostrar la evolución de la vida laboral en la sociedad moderna, desde la abolición de los regimenes feudales y la esclavitud, hasta las grandes luchas obreras de la industrialización, pasando por las conquistas laborales femeninas, la reglamentación del trabajo infantil y los conceptos de seguridad social, asueto y calidad laboral como parte del panorama habitual del ejercicio del trabajo en prácticamente todo el mundo.

Esto nos serviría para sopesar de manera continua lo que ha significado la construcción de un entramado de garantías para los trabajadores de todos los sectores y niveles que permitan una convivencia viable en la relación obrero patronal; pero también para revisar de manera cuidadosa y sin concesiones el estado actual de la situación laboral alrededor del mundo en general, en nuestro país, y para puntualizar de manera más detallada, en lo que toca a nuestro entorno inmediato.

Todo sabemos muy bien en qué han consistido las conquistas de los trabajadores por siglos de luchas, lo que significaron los movimientos sindicales del siglo pasado, y hasta qué punto las más emblemáticas huelgas de trabajadores lograron abonar a la evolución de un sistema laboral mucho más humanitario y justo, basado en un esquema de garantías; sin embargo, lo que quizá no alcanzamos a percibir con claridad es hasta dónde seguimos sosteniendo esos grandes valores de la lucha laboral.

Actualmente la situación laboral de la mayoría no está basada en ese esquema de valores y garantías por el que se luchó en esos ayeres, sino por la dinámica del mercado que va marcando el ritmo de la desesperación y la miseria en la que se encuentran muchos como resultado del creciente desempleo. Hace mucho que la discusión central sobre el trabajo dejaron de ser la justicia, la igualdad y las garantías para ceñirse exclusivamente a su ausencia o presencia. Hay o no hay trabajo, ese es el único punto que se pone sobre la mesa.

Y la balanza es muy clara: la tendencia a la alta en el desempleo de los últimos años es dramática, de modo que los trabajadores deben luchar por mantener su posición a un a pesar de con ello dejar de lado sus derechos: contratos mensuales, plazas flotantes, sueldos por honorarios, ninguna garantía de permanente y renuncia a cualquier prebenda de seguridad social, prestaciones o posibilidades de crecimiento. Nos enfrentamos a empleos inmediatistas que se aprovechan de la sobre oferta de fuerza de trabajo para contratar bajo las peores condiciones, al fin y al cabo, si el trabajador no acepta, hay una larga fila esperando por lo que sea.

Esa es la realidad laboral actual, en nuestra frontera la crisis económica ha sido más que severa y nos muestra el peor rostro de estas condiciones, pues quienes vienen a nuestra ciudad en busca de oportunidades que no encontraron en su lugar de origen, están dispuestos a tomar casi cualquier oferta, ya no se diga de los que logran pasar a Estados Unidos con el impulso de la necesidad como guía. Resulta penoso pensar en los emblemáticos mineros de la Huelga de Cananea, con la que en 1906 inició la lucha revolucionaria, a propósito de nuestro Bicentenario, cuando ahora no sólo el sector minero, sino la generalidad, soporta condiciones de incertidumbre que, guardando las proporciones, en mucho nos recuerdan a las que inflamaron los ánimos obreros hace más de un siglo.

Quizá había que comenzar a pelear de nuevo, a revivir las luchas laborales, los ideales que hicieron levantar las banderas de huelgas y aun ante la opresión se mantuvieron firmes para heredarnos nuevas condiciones de vida, que en el devenir de los últimos años hemos venido perdiendo en medio del frenesí del libre mercado, de la autorregulación y la modernidad que nos han resultados, en muchos sentidos, peores verdugos para la vida de los trabajadores. Este Día Internacional del Trabajo muchos lo están viviendo en la más desesperante desocupación y otros tantos en la informalidad, el subempleo y la ausencia de condiciones. Hace falta volver a dignificar el trabajo.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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