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Homicidios y robos, al alza

10 de mayo de 2010.

La incidencia del robo en sus diversas modalidades registra un aumento constante de 8 por ciento cada año desde 2006, mientras el número de denuncias por homicidio crece a un ritmo anual de 3 por ciento y coloca a México entre los primeros lugares del mundo por la tasa de muertes provocadas por armas de fuego.

Así lo revela el estudio ?Contenido y perspectivas de la reforma penal y la seguridad pública? elaborado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, en el cual se precisa que los delitos del fuero federal vinculados a las organizaciones criminales constituyen sólo 10 por ciento del total de denuncias presentadas.

?Del otro lado de la moneda se encuentran los delitos que afectan directamente al mayor número de ciudadanos; se trata de los del fuero común, entre los que principalmente destacan el robo (a transeúntes, de vehículos o a casas habitación), los delitos contra la integridad física (homicidio, secuestro, lesiones y violación), el daño en propiedad ajena y el abuso de confianza?, detalla la investigación.

Como responsables de perseguir y sancionar los delitos del fuero común, las 32 entidades federativas obtuvieron un incremento de 38 por ciento en los recursos del Fondo de Aportaciones a la Seguridad Pública entre 2007 y 2010, pero paradójicamente en 2008 reportaron un subejercicio de 62 por ciento en materia de prevención del delito y combate a la inseguridad.

Respecto al incremento de las denuncias por robo, el documento precisa que entre 2002 y 2005 dicho delito mantuvo ?cierta estabilidad?, con un registro de entre 509 mil y 515 mil casos al año.

Sin embargo, a partir de 2006 ha tenido un crecimiento constante de 8 por ciento en promedio cada año, para superar los 610 mil casos en 2007 y alcanzar 656 mil en 2008.

Con base en las cifras oficiales del más reciente Informe de gobierno del Ejecutivo federal, el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública indicó que las denuncias por homicidio mostraron un descenso de hasta 4 por ciento anual entre 2000 y 2005, pero a partir de 2006 ?se observó una nueva tendencia a la alza, de 3 por ciento anual, en coincidencia con las tendencias identificadas en el caso de robo.

?México también ocupa uno de los primeros lugares del mundo por su tasa de homicidio con arma de fuego, pues en tanto que en nuestro país dicha tasa es de 5.1 por cada cien mil habitantes, en naciones como Argentina es de 3.06, en Canadá de 0.69 y en Francia de 0.28.?

De acuerdo con el referido centro de estudios, la ineficacia de las corporaciones policiacas ?no parece ser de cantidad, sino de calidad?, pues entre 2002 y 2009 se observó un incremento de 303 mil a más de 390 mil policías, sin lograr una incidencia significativa en el combate al crimen organizado y la delincuencia común.

Más aún, se señala, el escaso o nulo impacto del crecimiento de las policías en mejores condiciones de seguridad pública se explica por el perfil de los uniformados:

?Un escaso nivel de escolaridad (en promedio, secundaria), malas condiciones de salud (60 por ciento padece enfermedades como hipertensión, obesidad, diabetes, miopía y gastritis) y una inadecuada capacitación (40 por ciento de las lesiones de los policías son autoinfligidas o causadas por sus compañeros en prácticas o durante el desarrollo de operativos.?

Además, sus condiciones laborales son precarias y con salarios de poco más de 6 mil pesos mensuales para policías estatales y municipales, aunque 61 por ciento de estos últimos obtiene remuneraciones por debajo de los 4 mil pesos al mes.

Según las conclusiones de la investigación, ?una política criminal basada en la inyección creciente de recursos y el endurecimiento de las penas no ha sido suficiente?.

El estudio suscrito por el investigador parlamentario Efrén Arellano advierte que la millonaria inversión de recursos materiales y humanos, así como el incremento de penalidades, no han generado los resultados esperados:

?No se ha detenido la escalada de violencia; no ha mejorado sustancialmente la profesionalización ni el desempeño de los operadores del sistema penal y de seguridad pública y, por tanto, la población desconfía de ellos.?

Además del sustancial incremento de fondos para las secretarías de Defensa Nacional, de Marina y de Seguridad Pública durante el actual sexenio, también el Fondo de Aportaciones a la Seguridad Pública en las entidades federativas aumentó 38 por ciento de 2007 a 2010.

Paradójicamente, los estados y municipios reportan un elevado subejercicio en la materia, hasta alcanzar 62 por ciento de presupuesto sin utilizar en 2008.



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