Weekly News

La opinión de
Edna Lorena Fuerte
Maternidad en tiempos críticos

10 de mayo de 2010.

Celebrar a nuestras madres cada 10 de mayo muy pocas veces implica que nos detengamos a pensar en lo profundo del proceso de la maternidad, en sus implicaciones más enraizadas en el fenómeno humano y en las consideraciones que día a día la delinean por la complejidad de ser madre en los tiempos en que vivimos. Para la mayoría de nuestras madres, y de las madres de éstas y las generaciones que las precedieron, la maternidad fue un paso natural en sus vidas, un escalón necesario en el desarrollo de nuestras personas. Ahora, ese escalón está lleno de obstáculos que lo hacen cada vez más inaccesible.

Ser madre es un propósito, una añoranza, un sueño de perpetuidad que se hace tangible con el milagro de la vida que las mujeres llevamos en nuestro vientre; pero también es una tarea compleja, el compromiso más profundo que se puede tener con otra persona, la mayor cercanía y el contrato a perpetuidad más estrecho de nuestras vidas. Al concebir, las mujeres se comprometen con la preservación de la especie, con la perpetuación de la sociedad de la que proceden y con la prolongación de sus lazos familiares, son el eslabón que va haciendo larga la cadena.

El proceso de la maternidad es, quizá, uno de los más complejos procesos de vida, incorpora en sí toda la esencia de la Humanidad, de lo biológico a lo histórico, de lo social a lo económico, de lo didáctico a lo más profundo del sentido existencial; y a la vez, se sucede con una naturalidad tal que toda esta complejidad se resume en el lenguaje más básico del afecto que vemos en cualquier rincón del mundo y en cualquier tiempo de la evolución mundial.

Sin embargo, esa sencillez es tocada por todas las consideraciones que definen nuestro momento, las madres de hoy, a diferencia de las de ayer, deben considerar una gran cantidad de variables en sus vidas ante la decisión de concebir, pensar en el reto de sostener una vida ante la adversidad que hace difíciles ya de por sí sus propias existencias: tener un hijo, mantenerlo, educarlo, sostenerlo, cuidarlo, ponerle en las manos una mínima certeza de futuro y con ello asegurar que el esfuerzo de la maternidad no ha sido en vano.

Ser madre en la actualidad es sumamente complejo, la falta de garantías de sustento económico, la total carencia de condiciones de seguridad pública y ni qué decir respecto a la seguridad social; la educación, la salud y la vivienda parecen garantías anacrónicas venidas del siglo pasado. Hoy las madres se enfrentan a la desgracia, las madres salen en los medios de comunicación llorando las injustas muertes de sus hijos estudiantes, surgen en medio de los gritos desesperados de la pérdida y el abandono.

Las madres hoy, en este país, lloran a sus pequeños perdidos por la negligencia y la corrupción que cobijaba a la guardería en que confiaron, las madres tienen el alma suspendida de un hilo cada vez que sus hijos van a la escuela, al trabajo, a la vida, porque sus brazos no alcanzan para cubrirlos de este entorno lleno de desgracias. Piensan en sus hijos haciéndose adultos sin oportunidades para seguir adelante, sin opciones para hacer su propia historia.

Muchas mujeres ahora se detienen antes de ser madres, se lo piensan dos veces, hay mucho aquí afuera en donde no cabe la fragilidad de sus pequeños. Si ser madre siempre ha sido una gran hazaña, ahora se ha vuelto un acto heroico, que requiere un corazón templado a prueba de fuego, de balas, de abandonos y de silencios. Si, como sociedad, no somos capaces de cuidar a las cuidadoras, a las dadoras, nos estaremos condenando a la finitud y la desgracia. Las madres hoy necesitan más de un día de celebración, necesitan una vida con garantías.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.

Cd. Juárez, Chihuahua 10 de Mayo de 2010



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