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Tenían en la Roma todo para un mega atentado

10 de junio de 2010.

Fuerzas Especiales de la Secretaría de Marina aseguraron en un inmueble del Distrito Federal más de 20 kilos de C-4, un potente explosivo de uso militar, empleado también para demoler estructuras y característico en atentados organizados por grupos guerrilleros.

La acción se desarrolló en uno de los departamentos del conjunto habitacional ubicado en la calle de Mérida No. 12, a una cuadra de Avenida Chapultepec, colonia Roma Norte.

En ese domicilio fueron decomisados además un cilindro con cables de luz, nitroglicerina, una bolsa con varios celulares y botellas de plástico.

La secretaría de Marina informó por la mañana que el explosivo hallado en el domicilio referido era C-4. Sin embargo, por la noche circuló una versión extraoficial de la PGR en el sentido de que peritos de esta dependencia concluyeron que no se trataba de este material.

El viernes 15 de febrero de 2008, también en Chapultepec —a dos cuadras del edificio de la Secretaría de Seguridad Pública local— estalló un artefacto del cual se dijo contenía C-4; aquella vez se pretendía asesinar al director de la Policía Sectorial, Julio César Sánchez Amaya, por órdenes de una organización criminal que operaba en Sinaloa.

El operativo de ayer se prolongó más de 10 horas. Comenzó a las dos de la madrugada y culminó más allá del mediodía. Aunque se abrió la vialidad, un grupo de marinos extendió la custodia al menos un par de horas más.

Esta es la primera vez que autoridades aseguran tal cantidad de explosivos en una casa de la Ciudad de México.

El edificio, según testimonios, es utilizado como casa de huéspedes y habitado principalmente por jóvenes estudiantes.

En el domicilio cateado se aprehendieron a cuatro personas, todas de origen mexicano y de quienes no se dijo si pertenecen al gremio estudiantil. Se trata de Santos Cleofas Nolasco, Juan José Cabrera López, Cristian Bárcenas Camacho y Mathew Roberts Assanza Espinoza.

Los detenidos fueron trasladados a las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR para rendir su declaración ministerial.

Desde el principio, la Semar atribuyó el acopio a un “grupo del crimen organizado, que tenía en su poder “alto explosivo”. No obstante, no señaló ninguna organización en específico ni cuál era el móvil del almacenamiento.

Tampoco se especificó si los capturados eran integrantes activos de algún cártel, si preparan algún acto terrorista o si sólo eran los que cuidaban el explosivo.

Además de los cuatro arrestados, personal de la SIEDO realizó diversos interrogatorios a otros habitantes de la unidad, así como a vecinos, lo que originó algunos reproches y quejas.

El C-4 quedó bajo resguardo de personal de la Secretaría.

La acción, en la cual participó medio centenar de efectivos de Infantería de Marina —después reforzados por policías federales, tanto de la PGR como de la SSP-f—, se derivó tanto en labores internas de inteligencia como de intercambio de información con instancias nacionales e internacionales, en especial de Estados Unidos.



Lo decomisado

Veinte kilogramos de explosivo C-4

Nitroglicerina

Un cilindro con cables de luz

Una bolsa con varios celulares

Botellas de plástico



Características



w “Es el preferido por guerrilleros para atentados”

Sobre las características destructivas del explosivo encontrado en la colonia Roma, la Semar describió: “Es de fácil maleabilidad, utilizado en tareas de demolición debido a su facilidad para ser adaptado a cualquier forma, se puede aplicar directamente en estructuras y cuenta con una velocidad de detonación y densidad suficientes para romper el metal”.

Se trata de una variedad de explosivo plástico, cuya consistencia es parecida a la de la plastilina.

Es el preferido por grupos terroristas o guerrilleros para consumar atentados a causa de las ventajas de su transportación y porque una pequeña cantidad puede ocasionar graves daños.

Se han registrado varios casos en España y Colombia, como el del 19 de mayo, cuando efectivos locales descubrieron un coche-bomba colocado por “rebeldes” en un mercado próximo a inaugurarse en la ciudad de Arauca, fronteriza con Venezuela.

También ha sido detectado en ataques atribuidos a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y supuestamente fraguados para asesinar a políticos, a policías y, en la mayoría de los casos, a civiles.

Por su gran maleabilidad, puede introducirse en rendijas, huecos de edificios, puentes, equipos o maquinaria. También en cartuchos de carga hueca del tipo usado por las fuerzas especiales. Las últimas veces que se empleó en México fue en la explosión de Avenida Chapultepec, el 15 de febrero de 2008; y en otro intento de ataque en el centro comercial Plaza Universidad, en 2004. Según registros de la SSP-f, no es fácil que se pueda conseguir en el país. Después del TNT, está considerado como el explosivo más potente conocido hasta ahora.

El C-4 no estalla si es golpeado por una bala, perforado, cortado o lanzado al fuego. El único método fiable para su explosión es un detonador o un casquillo propulsor.

w “Material capaz de derribar un edificio de cinco niveles”

Los 20 kilos de explosivo plástico que fueron encontrados ayer en la colonia Roma tienen la capacidad de derribar un edificio de 5 niveles en una superficie de 10 metros cuadrados y una honda expansiva de 300 metros a la redonda.

Expertos del Grupo Fuerza de Tarea de la SSP-DF informaron que aunque todavía no se ha establecido oficialmente de qué tipo de explosivo se trata, los materiales plásticos tienen una capacidad destructiva superior a la dinamita, son altamente susceptibles y peligrosos a los golpes.

Detallaron que dichos artefactos son utilizados en demoliciones de edificios y zonas montañosas, para trabajos de ingeniería civil o minería, sin embargo, en la ciudad de México no se usan por las condiciones del subsuelo.



Asimismo, el secretario de Seguridad Pública capitalino, Manuel Mondragón y Kalb, solicitó a la Secretaría de Marina un informe sobre las características de los explosivos y las circunstancias en las que fueron encontrados, para establecer las medidas de seguridad necesarias.

Por su parte, la Procuraduría General de Justicia capitalina informó que sólo brindó el apoyo a la Semar para las labores operativas, pero no tiene ningún tipo de ingerencia en las investigaciones, ya que se trata de un asunto del fuero federal.



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