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Miles de sacerdotes arropan al Papa

11 de junio de 2010.

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex y AP).— Unos 10 mil sacerdotes católicos de 90 países del mundo respaldaron ayer al Papa Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro, durante una vigilia de oración que concentró al mayor número de curas en la historia de la Iglesia.

Poco después de las 21:30 horas (local), a bordo del “papamóvil”, el Pontífice ingresó a la plaza vaticana, donde lo esperaban miles de presbíteros que han participado estos días en las actividades conclusivas del “Año sacerdotal”. Al llegar al atrio de la Basílica de San Pedro, recibió la ovación de los presentes, la cual duró varios minutos con porras de “¡Be-ne-dic-to Be-ne-dic-to!” y “¡Viva el Papa, viva”.

Los sacerdotes portaban vestimentas religiosas de todo tipo, desde las clásicas sotanas hasta las mangas cortas para afrontar el calor primaveral; incluso los colores de la ropa eran diversos: se vieron celestes, azules, grises, negros y hasta blancos, aunque la mayoría iba con alzacuellos.

Ante el obispo de Roma, el prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, Claudio Hummes, en un discurso expresó un “caluroso y filial” agradecimiento al pontífice por haber convocado los 12 meses en honor de los presbíteros.

“Todos los sacerdotes aquí presentes, junto con los hermanos esparcidos por el mundo, desean expresar su más filial devoción, profunda estima, sostén y afectos sinceros”, indicó. El cardenal se refirio, sin nombrarla, a la crisis por el escándalo de los sacerdotes culpables de abusos sexuales contra menores y afirmó: “Sabemos que Su Santidad ha ya perdonado y siempre perdona el dolor que algunos le han provocado”.

Unos 10 mil curas se encuentran en Roma para festejar el fin del “Año Sacerdotal”, alterado por la revelación de cientos de abusos por parte de sacerdotes y la inacción de la Santa Sede frente a las denuncias.

Necesidad de renovación

Tarcisio Bertone, secretario de Estado vaticano, dijo que las revelaciones habían dañado la credibilidad de la Iglesia, pero al mismo tiempo habían permitido “comprender providencialmente” la necesidad de “una nueva época de renovación espiritual y renacimiento”.

Bertone aseguró que los pecados cometidos por sacerdotes católicos son más graves y dolorosos, además de generar una “extrañeza irracional” entre los fieles. El “número dos” de la Sede Apostólica habló en la homilía de una misa que presidió en la Basílica de San Pablo Extramuros, al sur de Roma, ante miles de presbíteros provenientes de varias partes del mundo para la clausura del “Año Sacerdotal”.

“La desobediencia a la voluntad divina y el misterio de la iniquidad y del pecado generan una extrañeza más dolorosa e irracional cuando más fuerte es la invitación del señor a la comunión con él”, indicó el cardenal.



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