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Policía única: temen agudice corrupción

14 de junio de 2010.

La unidad que llevaba al general Valentín Romano López fue sacudida por ráfagas de rifle AK-47 y esquirlas de granada, cuando avanzaba por el Parque Guadiana, en Durango, la mañana del sábado 5 de junio.

El ataque fue repelido por la primera línea de seguridad, de siete elementos, que respondió al fuego con fusiles G-3. Cuatro de ellos quedaron heridos, pero Romano López salió ileso.

“Se vinieron con todo: granadas, cuernos de chivo. Eran 15 camionetas, 25 narcos. Y mi escolta, que acaba de venir de Santa Gertrudis, me salvó. Son policías uniformados, armados, con chalecos blindados, con casco, con toda la cobertura, que utilizaron todas las cubiertas que había en el área y desarrollaron un operativo lanzando ráfagas de un arma que es superior a la que traían ellos”, narra el general dos días después del atentado.

En su calidad de secretario de Seguridad Pública de Durango, Valentín Romano es el mando bajo el cual operan, desde febrero, mil 100 agentes, tanto estatales como preventivos de los municipios de Durango, Lerdo y Gómez Palacio.

Lo sucedido el sábado, sostiene el funcionario, no fue circunstancial sino consecuencia del adiestramiento que se ha dado a una policía unificada.

“En una segunda acción, grupos de reacción apoyaron en el área de ataque y eso provocó que (los agresores) huyeran. ¡Esto lo hicieron policías municipales!”, detalla emocionado.

Durango es la primera entidad en formalizar el proyecto que busca la consolidación de cuerpos de policías bajo 32 mandos únicos en el país. El Congreso local trabaja desde principios de mes en la constitución de leyes que permitan la suplantación del modelo policial, luego de un consenso entre la clase política y gobernante del estado.

Se trata de una iniciativa, dice el diputado federal por Durango, José Ricardo López Pescador, sustentada en la realidad criminal que vive no solamente el estado, sino el resto de la nación.

“Se ha visto la necesidad de la unificación de mando porque uno de los problemas que vemos en el país, es la no coordinación de mandos. Es más fácil ponerse de acuerdo y homologar a 32 responsables de cuerpos policiacos, que a más de 2 mil. Eso, de entrada, ya es un elemento importante para la realidad que vivimos en México con la violencia”, argumenta.

La propuesta de crear policías únicas fue esbozada por el presidente Felipe Calderón desde sus días de campaña, en 2006. Adquirió forma en manos del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y fortaleza tras el apoyo reciente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), algunos alcaldes y parte de los miembros del Poder Legislativo. Sin embargo, no todos están convencidos del proyecto.

A REVISAR LO QUE SE TIENE

“Me parece que primero habría que estudiar bien las propuestas que ya existen”, dice Felipe González González, presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Senado. “En principio, me parece que sería imposible que en cualquier parte de la República, un municipio se quedara sin policía local. Imagínese que una policía federal o estatal tuviera que estar yendo a un pleito de vecinos o a multar un coche”.

En México operan 2 mil 22 cuerpos de policía municipal, con 371 mil elementos. De ellos, 61% gana menos de 4 mil pesos mensuales y siete de cada 10 cuentan apenas con educación básica.

Su fuerza como institución es igualmente precaria: la mitad de los municipios cuentan con menos de 20 elementos y 400 municipios carecen de seguridad pública, expuso García Luna durante la sesión del Consejo Nacional de Seguridad, del 4 de junio.

“Si hubiera fortaleza institucional, habría resultados diferentes”, dice el diputado López Pescador. “Pero más de 2 mil corporaciones municipales de policía representan una distracción y una falta de lógica institucional, porque no ocupamos los recursos materiales, humanos, los mecanismos de investigación, con un criterio unificado para combatir el delito”.

Sustituir el modelo de la seguridad pública requiere, sin embargo, de largos y profundos debates que no son fáciles de lograr, advierte el senador González. Llevar el proyecto a la práctica obliga a reformas constitucionales, lo cual plantea dudas en buena parte de los legisladores.

“Una reforma de gran envergadura nos lleva a plantearnos una serie de consideraciones. Por ejemplo, si el cambio de modelo sería definitivo o si se le pondría un plazo determinado para, si no funciona, regresar al modelo actual”.

SISTEMAS CORRUPTOS

Independientemente de ello, “lo primero que debemos analizar de este nuevo proyecto es cómo se va a vacunar la nueva policía en contra de la corrupción, porque entonces se corrompería todo el Estado y no solamente una policía municipal”, advierte el senador.

La corrupción del sistema es, en los hechos, el gran problema que genera crimen, violencia, corrupción y, consecuentemente, inoperancia policial, afirma el analista en seguridad y delincuencia organizada, Samuel González.

Los cuerpos de policía municipal mayormente corrompidos, suelen ser los más numerosos, dice.

Ciudades como Tijuana, Juárez o Monterrey han emprendido acciones para contrarrestar la ilegalidad en sus elementos, pero, según González, se ha fracasado porque el problema no debe atacarse desde la base, sino en la cabeza.

“La policía municipal replica lo que ve de sus jefes: si tienes una policía municipal corrupta, seguramente tienes también una alcaldía corrupta. Si tienes una policía ministerial corrupta, es porque los policías se enteran de la corrupción de sus políticos y empresarios. Si tienes una policía federal corrupta, es porque ven corrupción en sus mandos. No es al revés”.

Bajo esa lógica, el proyecto de policía única sería inútil.

“El concepto del mando único es una verdadera equivocación y no se va a lograr porque, no hay ningún modelo parecido en otra parte del mundo. Eso no quiere decir que no deban reformarse la idea de la seguridad pública y de cómo se hace en los estados. Creo que hemos cometido errores garrafales en el proceso que estamos viviendo.

“Les dimos, por ejemplo, a todos los policías municipales del país, armas de alto poder sin pasarlos por los sistemas de capacitación, de formación, de certificación. ¿Qué tanto eso ha incitado a la violencia? Yo creo que es posible que eso haya incitado a la violencia, aunque no tenemos los datos empíricos para comprobarlo”, afirma el analista.

ENSAYOS QUE FRACASAN

Baja California es uno de los estados en que la confrontación entre agentes de policía ha sido constante durante la década. Altos niveles de corrupción institucional, detonados por organizaciones criminales, contribuyeron para que Tijuana y Mexicali se cuenten entre las ciudades más violentas del país.

En la primera de ellas, fuerzas federales encabezaron operaciones para recuperar niveles de tranquilidad, en supuesta coordinación con policías locales.

El ejercicio, considera el investigador de El Colegio de la Frontera Norte, José María Ramos, observó fracasos de coordinación entre elementos federales, estatales y municipales. Aspirar a una policía con mando único, es por lo tanto una apuesta pretenciosa, si bien la teoría indica que es lo que se requiere para confrontar la realidad delictiva del país, agrega.

“Tenemos referencia de otras policías con mando único en el mundo, y son ejemplos exitosos. En el caso de México, tendría que trabajarse en aspectos como la capacitación de los elementos. La valorización institucional de la propia autoridad es fundamental, porque si no se tienen incentivos de protección y seguridad para los agentes, no se logrará nada”.

Con 2 mil 700 policías municipales, Ciudad Juárez resume, como ninguna, la compleja realidad que enmarca el proyecto de la policía única.

En dos años se ha tratado de sanar la corrupción de elementos aplicando pruebas de confianza y se le ha impuesto una supervisión con agentes federales y mandos militares, pero la ciudad sigue hundiéndose en un mar de crímenes comunes, como asaltos, robos, violaciones sexuales, secuestros y asesinatos.

PROYECTO DEMAGÓGICO

Ello ocurre por la persistencia de fenómenos sociales como el desempleo, la falta de educación y desarrollo urbano, y la incapacidad histórica que tienen los municipios para operar con mayores recursos y facultades públicas. Todo anima la violencia ciudadana, la corrupción y debilidad institucional, dice el senador Ramón Galindo que preside la comisión para el Desarrollo Municipal dentro del Senado.

El legislador es uno de los opositores al proyecto de policía única, no sólo por considerarlo demagógico, sino porque atenta, dice, contra la fortaleza de los municipios.

“La policía con mandos únicos no resuelve el verdadero problema del país. Se trata de una respuesta coyuntural que no propone modificaciones de fondo de la acción pública ni de políticas públicas. En Chihuahua el concepto de seguridad bajo un mismo mando está funcionando de facto, y no hay cambios sustanciales que demuestren que se mejora el orden y la seguridad”, refiere.

Lo expuesto por García Luna, dice el senador, es irrebatible. “Pero si hay 20 elementos en una policía municipal, unificarlos no elevará su presencia ni fortaleza. Un mando concentrado en todo caso estará más lejos de los ciudadanos y ello, en una realidad en la que el crimen patrimonial constituye 80% de los delitos cometidos en el país, nos metería en un estado nebuloso y atrasado”.

Quienes arrestan a esos delincuentes suelen ser guardias privados, policías auxiliares, policías bancarias o industriales. Ellos realizan 70% de las detenciones en flagrancia, dice Samuel González, pero el grado de impunidad mayor radica en que sólo 3% de las sentencias se sustentan en investigaciones ministeriales.

“El problema no lo vas a resolver con un mando único. Y si tus problemas están en 100 municipios del país, no en los restantes 2 mil 400, hay que resolver primero los problemas en esos 100, de arriba hacia abajo, y no pretendas que porque los problemas de la Federación están en 100 policías municipales corruptas, todas las policías municipales son corruptas”. DURANGO, EL DESAFÍO

El proceso de transformación policial en Durango data de cinco años, cuando se creó la policía estatal, con 200 elementos. Se sumó a los 450 elementos de la Dirección Estatal de Investigaciones, dependiente del Ministerio Público. La vigilancia ciudadana quedaba, sin embargo, bajo responsabilidad de policías municipales.

“Somos un estado de amplio territorio y comunidades dispersas. Hay más de 5 mil comunidades con menos de 100 habitantes y municipios geográficamente muy grandes, como Guanaceví, que cuenta con sólo 15 policías municipales. De tal suerte que tener un control de la delincuencia o preservar el orden, es muy complicado”, refiere el diputado federal José Ricardo López Pescador.

Considerado uno de los estados que conforman el “triángulo dorado” de la droga, Durango enfrenta enormes desafíos de seguridad.

En enero, cuando tomó posesión como secretario de Seguridad Pública, el general Valentín Romano López, cuenta que encontró una policía paralizada de miedo y ciudades a merced de delincuentes “disfrazados de crimen organizado”.

“Veía mucho peligro en la calle, mucha delincuencia organizada: aparecen cadáveres por acá, cabezas por allá; a policías que levantaban y aparecían luego sin cabeza…”, relata Romano.

Impulsó por ello la creación de la policía única, bajo su mando. Envió a los agentes a adiestrarse en Santa Gertrudis, Chihuahua, en la base militar. Eso modificó, dice, el comportamiento de los policías. “Tenemos ya un frente común muy fuerte para responder a la delincuencia”, resume.

ATENTADO, POR AVANCES

El atentado para matarlo, cree que pudo ser motivado por ese cambio estructural, al que considera exitoso.

Pero que haya salido ileso y que su escolta fue capaz de reaccionar para echar en huida a los atacantes, no significa que el modelo funcione, dice el presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Senado, Felipe González.

En 2003, el general fue incluido en una lista criminal del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) , después de que un narcotraficante lo señaló como uno de los funcionarios sobornados por el cártel del Golfo.

La acusación no prosperó en tribunales mexicanos, pero la referencia es obligada siempre que se habla del general.

“A mí me gustaría que (Romano) dijera quién lo atacó, y que ya los tuviera en la cárcel”, declara González. “Qué bueno que salió ileso, pero ¿en dónde están los que lo hicieron? ¿Ese mando nomás va a estar a la defensiva, buscando sobrevivir? ¿La sociedad en qué plan queda?

“Necesitamos una policía que también, al mismo tiempo, nos diga si el Poder Judicial cumple o no con su responsabilidad, porque tenemos un problema de delincuentes que entran y salen de prisión. Si nosotros hacemos este cambio, que moverá todas las estructuras policiales, para bien o para mal, tenemos que ver todo el entorno. Y eso no se ha discutido”.



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