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México demandará a BP con 20 mdd por derrame

16 de junio de 2010.

El gobierno mexicano exigirá a la empresa British Petroleum el pago de los gastos que generen los diagnósticos y acciones por daños a la biodiversidad del golfo de México, que en una primera etapa serán por 20 millones de dólares, afirmó el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Elvira Quesada.

“Preparamos a través del Instituto Nacional de Ecología el primer diagnóstico de todo el ecosistema del golfo de México, estudio que costará mucho dinero, para ver las condiciones del lado mexicano antes del impacto”, detalló.

Tras participar en la inauguración del taller Jack F. Ealy sobre periodismo científico en Gómez Farías, Tamaulipas, Elvira Quesada dijo que se estudia el instrumento jurídico para exigir la petrolera el pago por los gastos que genere el estudio que forma parte del plan de acción para controlar las afectaciones.

“Hemos tenido cierta comunicación con British, pero falta presentar los costos totales del plan de acción, porque no estamos dispuestos a sufragarlos y financiarlos”, afirmó.

Cinvestav emite alerta

Dijo que México trabaja en su plan de acción, a través del cual preparan 26 sitios donde se puede tener la recepción de las primeras aves dañadas.

El petróleo del derrame en el golfo de México podría llegar antes de lo previsto a aguas de jurisdicción nacional.

El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) informó que hace 10 días se formó un remolino al norte de península de Yucatán, a una distancia similar a la que hay entre las costas del sureste mexicano y Cuba.

Este fenómeno, dijo, es algo que se presenta de forma natural, aunque de mayor tamaño a lo habitual, pero con la presencia de hidrocarburos en la zona, podría provocar la deriva de petróleo hacia el sur.

El fenómeno mide 280 kilómetros y según el Cinvestav, al interactuar con otras corrientes avienta un chorro de agua hacia el sur.

“En una o dos semanas si este chorro se mantiene estaría llegando a las aguas más bajas de la península (de Yucatán). Predecir ahí qué va a pasar, es difícil, por eso queremos ir a tomar mediciones y que los oceanógrafos físicos nos ayuden a modelar y tratar de ver hacia donde iría”, dijo el experto Gerardo Gold.

El gobierno de Estados Unidos soltó, entre el 7 y el 9 de junio, boyas en el remolino para medir el movimiento de las corrientes y los datos con que cuenta el Cinvestav muestran que en una semana los artefactos se movieron con dirección sur-suroeste más de 300 kilómetros, “prácticamente van hacia la península de Yucatán”.

Hay razones para estar alerta, dijo el científico, ya que es conveniente analizar cuánto petróleo atrapó el remolino y modelar el posible flujo que tendría hacia el litoral mexicano. Se tiene previsto, agregó, que el remolino se desplace hacia las costas de Tamaulipas.



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