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México se para

18 de junio de 2010.

La Selección puso ayer el triunfo y los mexicanos el festejo y la euforia. La expectativa creada por el partido ante Francia detuvo actividades en empresas, centros escolares y gubernamentales. En algunos casos parcialmente, en otros de forma total.

A la conclusión del juego, la celebración saltó de la casa, oficina, colegios y restaurantes a las calles y plazas.

En la ciudad de México, los 75 mil aficionados reunidos en el Zócalo rebasaron las expectativas de las autoridades e hicieron flaquear el operativo de seguridad. Al final del cotejo, la mayoría se dirigió al Ángel de la Independencia, convertido en altar al futbol, para seguir la celebración. Banderas, el Cielito lindo y las vueltas olímpicas hicieron del momento una verbena.

Al anochecer se suscitó un conato de enfrentamiento entre los aficionados y granaderos, quienes fueron blanco de botellas y latas, además de que algunos fueron bañados en espuma.

Los festejos fueron simultáneos en la principales ciudades del país. Desde la glorieta Minerva, en Guadalajara, hasta la Macroplaza, en Monterrey.

Las tomas de sitios públicos se extendieron: el Monumento a la Patria, en Mérida; el Paseo Bravo, en Puebla; el jardín Zenea, en Querétaro.

La gente vestía playeras de la Selección, tenía las caras pintadas de verde, blanco y rojo, y echaba porras a pie o desde sus autos en movimiento.

Hubo vítores con elementos locales: "Taco, mariachi y piñata; taco, mariachi y piñata, a Francia..." y el cántico terminaba en no muy buenos términos para los galos. Estuvo también el que utilizó símbolos franceses: "Perfume, loción y fragancia; perfume, loción y fragancia; le ganamos a Francia", escrito en la versión más light posible.

La exaltación al jugador mexicano estuvo presente: "Pelé es el rey, Maradona es Dios, pero Cuau es el papá de los dos", corearon aficionados.

La buena actuación de los seleccionados ha servido para rescatar al sector restaurantero de una mala racha. Antes de la Copa del Mundo, preveían un incremento en sus ventas de 15%, pero el promedio ha llegado a 25%.

En sitios de internet y redes sociales se replicó la fiesta. Los internautas llamaban a hacer la ola virtual, creada con caracteres tipográficos. Otros alteraron imágenes religiosas para colocar a Cuauhtémoc Blanco como San José y a Chicharito Hernández como el niño Jesús. Unos más proponían un nuevo diseño para el billete de 500 pesos con el fin de colocar los rostros de quienes anotaron ante Francia.

Sólo una tragedia impedirá el pase del Tri. La fiebre tomará ahora un descanso, pero podría surgir con más fuerza el próximo martes alrededor de las 11:00 horas, cuando concluya el juego ante Uruguay. Después vendría ese cuarto partido que ha representado un escollo insuperable en los últimos mundiales. La memoria de los aficionados lo sabe y quizá por ello salieron a festejar, ahora que hubo motivo.



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