Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
EUFORIA DE FUTBOL

21 de junio de 2010.

Hay tan pocas buenas noticias en este país que una pizca de dulzura nos sabe a gloria, estamos tan ávidos de una alegría que la Selección Nacional nos ha hecho la vida más llevadera con su gran triunfo, hay que reconocerlo, ante su par de Francia. Nos supieron a gloria esos dos goles, nos recordaron que aun hay posibilidades de ganar, que aun los mexicanos tenemos madera para el triunfo, que no todo es negro en el panorama de nuestra Nación, aunque la luz brille sólo por ese instante de 90 minutos que nuestros connacionales estuvieron en la cancha.

Aun cuando la crítica constante es la enajenación ante el espectáculo futbolístico, la evasión de la realidad, la comercialización del juego y la popularización de un sueño que puede terminar en mera ilusión; lo cierto es que no podemos dejar de considerar la avidez de alegría que hay en todo el país. Los 75 mil aficionados que estuvieron viendo el partido en el Zócalo capitalino no nos dejarán mentir si decimos que la alegría y el disfrute son una necesidad orgánica, ineludible, que no se puede privar a toda una Nación de la posibilidad de tener satisfacciones colectivas.

Sí, el derecho al disfrute debe estar consignado sin crítica, sin reproches, pero también con conciencia, sin dejar que un poco de luz en una senda tan oscura termine por cegarnos más que por iluminarnos. El futbol es el deporte que más agrupa a la sociedad, que nos cohesiona y nos identifica con una causa común, que estrecha los lazos de una sociedad naturalmente diversa, y eso tiene un valor que no podemos dejar de lado, pero que también debemos ver en su justa dimensión, en perspectiva, sin volcarnos a la locura del festejo y que eso borre de nuestra mente el resto de la realidad que estamos viviendo.

La gravedad de la situación por la que atraviesa todo el país y algunas regiones con mayor intensidad, en el tema de la seguridad, la economía, los procesos electorales en puerta, hay mucho de lo que no podemos ausentar nuestra atención y necesitamos estar alertas pues es muy evidente que ni aun con los mayores triunfos mundialistas el país dejará de estar en la situación en la que vivimos. Pero tampoco podemos perder nuestro derecho al disfrute, a la alegría, a la sensación de unidad que nos han entregado los seleccionados, jóvenes, fuertes, dispuestos.

Si algo hay que rescatar del espectáculo mundialista es ver que un cambio en la actitud de nuestros jugadores puede hacer la diferencia, una mentalidad del triunfo, la disposición a la pelea aun en los últimos minutos, la búsqueda de la superioridad, el trabajo en equipo y los liderazgos individuales, el hacerse responsable de cada una de las funciones que tenemos dentro de un equipo permite que la maquinaria total funcione, que se avance y que como pasó este jueves, se logre el triunfo.

Muchas veces hemos escuchado analogías entre nuestra Selección Nacional de futbol y el carácter de nuestra Nación, las comparaciones sobran respecto a la incapacidad de concretar, a las grandes potencialidades y los pocos triunfos, a la imposibilidad de ser de los grandes a pesar de que existe el talento, reconocido y comprobado, pero que a la hora de el conjunto no funciona. Quizá esa analogía deberíamos trasladarla ahora a la dinámica del triunfo, ver paso a paso qué sucedió en la cancha contra Francia y ahora plantearnos la estrategia del triunfo ante las grandes problemáticas del país: trabajar en equipo y dar la sorpresa. Y entonces sí, hagamos fiesta que vaya que valdría la pena.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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