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“Narcoviolencia” Mexicana amenaza a países de Centroamérica: TWP

27 de julio de 2010.

Washington, DC.- Durante la mañana de este día se dio a conocer que narcos mexicanos amenazan seriamente el proceso de estabilidad en países de Centroamérica, según el rotativo The Washington Post, el Triángulo Norte de Centroamérica, formado por Guatemala, El Salvador y Honduras forman ahora un refugio para narcotraficantes mexicanos que viven una presión ante la escalada de la violencia en México.

Los cárteles mexicanos "están expandiendo sus horizontes a países donde se sienten, francamente, más cómodos. Estos gobiernos en América Central se enfrentan a un gran desafío frente a estas organizaciones", dice David Gaddis, jefe de operaciones de la Oficina de Cumplimiento de Leyes contra las Drogas, la DEA.

La atención de Estados Unidos se ha centrado principalmente en México. Pero la tasa de homicidios, 14 por cada 100 mil habitantes, queda eclipsada por las estadísticas de asesinato en el Triángulo del Norte, donde los asesinatos per cápita son cuatro veces mayores y van en aumento.

En El Salvador, el país más violento de la región, los homicidios subieron 37 por ciento en el año pasado, a 71 homicidios por cada 100 mil residentes, mientras las aguerridas pandillas rivalizan por el territorio y las rutas de tráfico. La policía y oficiales militares explican que los cárteles cada vez pagan más "en especie" a contrabandistas locales, incrementando el consumo de cocaína, el tráfico de drogas y las batallas que vienen con él.

"Cuanto más presión haya en México, más irán los cárteles a América Central en busca de un refugio seguro", expresa el general David Munguía, ministro de Defensa Nacional de El Salvador.

La cantidad de cocaína que se mueve a través de la región ha aumentado considerablemente, aunque el volumen global que entra a los Estados Unidos está cayendo.

Las incautaciones de cocaína en Centroamérica casi se cuadruplicaron entre 2004 y 2007, según los datos más recientes de Naciones Unidas.

Estados Unidos ha asignado $258 millones de dólares en la lucha contra el narcotráfico para Centroamérica desde 2007, parte de los 1.6 mil millones de dólares que se darán a través de la Iniciativa Mérida en tres años.

Pero este mes, un informe de la Oficina Auditora del gobierno estadunidense encontró que sólo el 9 por ciento del dinero prometido en virtud de la iniciativa se ha gastado y los funcionarios no tenían una forma confiable de medir el éxito de la iniciativa en la guerra contra las drogas.

"Un paraíso para los criminales" En las zonas remotas y fuera de la ley en Guatemala, "Los Zetas" establece campos de entrenamiento y contrata a ex soldados de élite para servir como asesinos, proveyéndoles armamento robado de arsenales militares del país.

El mes pasado, cuatro cabezas humanas fueron dejadas cerca del Congreso de Guatemala y en otros lugares de la capital.

El portavoz de la policía nacional, Donald González, dijo que la espeluznante exhibición fue trabajo de los Zetas y otros traficantes mexicanos.

"Guatemala se ha convertido en un paraíso para los criminales, que temen poco a sus perseguidores, debido a los altos niveles de impunidad", opina en su informe de junio International Crisis Group, organización de investigación de conflictos.

"Asesinatos de figuras de alto perfil y la incapacidad gubernamental para reducir los crímenes han producido un temor paralizante, un sentido de impotencia y frustración", expresa el documento. En los últimos dos años, el máximo responsable antidrogas en Guatemala contra el narcotráfico, dos jefes de la policía nacional y el ex presidente han sido arrestados por cargos relacionados con narcotráfico o corrupción. Dos ex ministros del Interior están fugitivos. En mayo, el Presidente designado fue removido por las protestas internacionales, luego de que un abogado general de la ONU acusó que tenía vínculos con la mafia.

En Honduras, donde el año pasado un golpe militar derrocó al presidente, los cárteles mexicanos han establecido centros de mando y control para los envíos de cocaína, orquestados por mar y aire a lo largo de las aún inhóspitas costas del Caribe, a menudo con la ayuda de las autoridades locales, según la DEA y funcionarios de Naciones Unidas.

Diez oficiales de lucha contra el narcotráfico fueron capturados robando un cargamento de 142 kilos de cocaína en julio pasado. En diciembre, el zar antidrogas de Honduras, el general Julián Arístides González, fue asesinado después de haber intentado cerrar las pistas clandestinas supuestamente operadas por el cártel de Sinaloa de México.

La policía en El Salvador dice que los traficantes están cultivando vínculos en la calle con pandillas como la MS-13 y la Calle 18, construyendo alianzas que pueden ayudar a los grupos a madurar y convertirse en consorcios internacionales.

"El crimen organizado ha penetrado en el gobierno", dijo Jeannette Aguilar, una experta en estudios sobre el crimen en la Universidad de San Salvador, tomando como referencia las detenciones de comandantes de la policía y políticos.

"Hemos dado pasos hacia la democracia, pero esto amenaza con revertir la tendencia". Según Steven S. Dudley, consultor del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, las altas tasas de homicidios son señal de la creciente presencia de cárteles mexicanos de la droga. Los investigadores ven que que más cadáveres con señales de tortura o ejecutados son golpes bien articulados de asesinos con armas de alto calibre, sello de las bandas criminales mexicanas.

El periódico El Diario de Hoy de El Salvador recientemente contó 35 cadáveres encontrados en bolsas de plástico en un período de seis meses. Un informe de la ONU encontró que las mayores tasas de homicidios no se daban en las ciudades más grandes, sí en las provincias con un valor estratégico para los traficantes de drogas: fronteras, costas y selvas.

Algunas de las víctimas tenía vínculos con el tráfico de drogas, otros simplemente se cruzaron en el camino. En Honduras, en la provincia caribeña de Atlántida, uno de cada mil habitantes fue asesinado el año pasado.

Migrantes centroamericanos, entrevistados en tres albergues de México mientras cruzaban a los Estados Unidos, dijeron que dejaron sus países no sólo por la desesperación económica, sino también para escapar de la creciente violencia.

Socavar la democracia

La expansión del poder del cártel en el Triángulo del Norte amenaza con socavar los logros democráticos obtenidos allí desde el fin de los conflictos civiles a mediados de la década de los años noventa.

Los analistas dicen que los lucrativos beneficios del tráfico de drogas ejercen su poderosa influencia en estos países, donde la mitad la gente vive en la pobreza. "El gobierno de Guatemala es débil, y los cárteles de la droga proveen servicios que el Estado no", como clínicas, canchas de fútbol y escuelas, dijo Fernando Girón Soto, investigador de la Fundación Myrna Mack, organización de derechos humanos en Ciudad de Guatemala, cuyas puertas están custodiadas por centinelas armados. "Es lo mismo que Pablo Escobar solía hacer en Medellín", durante la década de los 90 en Colombia, dijo.

En muchas zonas del Triángulo del Norte, la policía es ineficaz, si es que hay, dicen los expertos. Guatemala y Honduras tienen menos de la mitad de policía per cápita que hay en México, según datos que muestra la ONU. En Guatemala, hasta siete de las 22 provincias del país parecen estar bajo el control de los criminales, de acuerdo con el informe de Internacional Crisis Group.

La región está inundada de armas sobrantes de la Guerra Fría, fuente importante de acopio para los cárteles mexicanos. Antes de que las leyes de Guatemala cambiaran el año pasado, cualquier persona podía comprar legalmente 500 cartuchos de municiones en un día, dijo Sandino Asturias, analista especializado en crimen del Centro de Estudios de Guatemala.

Una Fiscalía especializada de las Naciones Unidas ha estado trabajando en Guatemala desde 2007 para romper la cultura de impunidad en el país pero se enfrenta a enormes obstáculos. De 6 mil 548 asesinatos el año pasado, apenas 423 sospechosos fueron arrestados. Sin embargo, esa fue una mejora significativa sobre la cifra del año anterior, cuando se realizaron 128 detenciones, dijo Asturias al rotativo.



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