Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Brote de dengue

28 de julio de 2010.

Es conocido, sobre todo en las zonas sur y sureste del país, el problema latente de los brotes de Dengue en la temporada de lluvias, con las precipitaciones viene la acumulación pantanosa, los encharcamientos y, en consecuencia, la proliferación de mosquitos, que son los portadores y responsables del contagio de esta enfermedad.Es conocido, sobre todo en las zonas sur y sureste del país, el problema latente de los brotes de Dengue en la temporada de lluvias, con las precipitaciones viene la acumulación pantanosa, los encharcamientos y, en consecuencia, la proliferación de mosquitos, que son los portadores y responsables del contagio de esta enfermedad.

Recientemente se ha dado a conocer que la incidencia de este padecimiento ha aumentado dramáticamente en las últimas semanas no sólo en las zonas habituales, sino que se ha extendido a otras entidades del país.

En temporadas pasadas la Secretaría de Salud ha lanzado importantes campañas de prevención para evitar la proliferación del contagio a través de la concienciación de las personas, sobre todo en las regiones rurales, respecto a la forma de reproducción de los mosquitos, promoviendo con ello que las personas mantengan sus patios y calles libres de sitios de encharcamiento; sin embargo, el aumento desmesurado de las precipitaciones pluviales en esta temporada ha provocado la proliferación de una plaga de mosquitos, lamentablemente portadores de esta terrible enfermedad.

En el manejo de una epidemia debe, en primera instancia considerarse a la prevención como estrategia fundamental, sin embargo, hay circunstancias que no pueden preverse y que terminan por afectar dramáticamente la proyección de un fenómeno.

Sin duda, nuestras autoridades sanitarias no esperaban un aumento del contagio de Dengue como el que se está reportando ahora, es por ello que luego de la prevención es necesario tener a la mano planes de contención que consideren incluso los escenarios más complejos. La idea de estar preparado para lo peor no tiene qué ver con una perspectiva fatalista de la realidad, por el contrario, en el caso de las labores de gobierno, es importante que las instituciones sean capaces de cubrir incluso las cuestiones más inesperadas, y que no terminen por ser rebasadas por una realidad que supere la capacidad de acción.

En un país como el nuestro, en donde un importante porcentaje de la población no cuenta con acceso libre a un servicio de salud, y cuyas instituciones sanitarias están muy por debajo de la demanda poblacional, es importante generar una estructura de planes emergentes. El caso del Plan DN3 que activa el Ejército en situación de desastre es notable por su eficacia demostrada en múltiples ocasiones, sin embargo, es una medida de contención que nace de una institución totalmente ajena a las problemáticas que se enfrentan y que sólo debe intervenir en caso de un desastre mayor que rebase la capacidad de las instituciones encargadas de las diferentes temáticas, en el caso del brote de Dengue, corresponde a la Secretaría de Salud tener la capacidad de ofrecer una planeación determinada que considere todos los escenarios.

La propagación de las epidemias sucede de manera exponencial, a medida que aumenta el contagio, la intensidad es cada vez mayor, por lo que debe de considerarse la incidencia del ritmo de avance de la enfermedad en las proyecciones que se hagan. En nuestro país, como quedó demostrado en el caso de la influenza humana, debemos partir del hecho de que no se cuenta con un sistema de salud que sea capaz de enfrentar una emergencia mayor, de modo que los esfuerzos deben concentrarse en la parte preventiva, y así impedir que se llegue a requerir de una infraestructura médica con la que no se cuenta.

La emergencia que se presenta ahora con el Dengue llama a las autoridades pertinentes a hacer una profunda revisión respecto a la planeación en materia de salud, y sobre todo, a probar la capacidad de prevención y proyección de este tipo de emergencias que, si bien pueden llegar de manera inesperada, siempre existen las señales necesarias para tenerlas en cuenta. El Dengue es una enfermedad para la que se cuenta con tratamiento y cuyo contagio puede ser prevenido con las medidas asépticas necesarias, por lo que no existe una razón para que se permita llegar a una emergencia epidemiológica mayor. Ya veremos cuál es la respuesta de las autoridades.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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