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Entre indignación dan el ultimo adiós a quinceañera que murió a manos de PF

29 de julio de 2010.

Ciudad Juárez, Chih.- Como si fuera su fiesta de XV años, Rosa Angélica fue ataviada con su vestido de gala y luego de una ceremonia religiosa, fue despedida en el panteón entre las notas de un vals. No hubo muchas flores, pero sí globos blancos, con los que pensaba adornar su casa.

La joven que fue asesinada por una bala que disparó un agente de la Policía Federal descansa ahora en paz, en tanto que su familia, desconsolada, anunció que emprenderá una serie de protestas si es que no se hace justicia.

Al servicio fúnebre acudieron quienes estaban invitados a la fiesta que se celebraría el próximo sábado, también acudió el DJ que contrató su familia para lo que debió ser la velada más feliz de su vida, y que se convirtió en la tarde más triste de toda la familia.

La otra cara de México, número 1896, es la ubicación donde se celebraría la quinceañera el próximo sábado, por eso ayer, desde las 11:00 de la mañana se escuchaba música, como si estuvieran de fiesta, aunque sólo se observaban rostros de tristeza.

Postales con la foto de la joven, a manera de invitación, fueron distribuidas entre los asistentes.

“Mis XV años”, se lee y luego cruzando la foto, la frase “Descanse en paz” Globos y un ramo de flores blancas se veían desde afuera del domicilio, además de que al lugar acudieron quienes habían sido invitados a la fiesta. Al llegar la carroza para trasladar el cuerpo al cementerio, la madre soltó un grito de dolor y se aferró al ataúd diciendo una y otra vez que su niña no estaba muerta.

“¡No la echen ahí por favor! (…) ¿por qué la mataron?, ¡perros malditos!”, repetía, mientras la joven yacía en el féretro vestida de quinceañera. Los amigos y familiares de Rosa Angélica Marín Hernández la acompañaron a la Parroquia Santa Inés, donde se ofreció la misa de cuerpo presente. Ahí sus padres y hermanos estuvieron a un lado del féretro durante toda la ceremonia.

Los asistentes se mostraban tristes y aún enojados por la muerte de Rosita: “ella era una niña muy buena, se portaba bien, ese día sólo fue a comprar algo de comer, no sabemos por qué le tuvo que pasar a ella”, comentaron varios.

Al llegar al panteón, un DJ con su equipo de sonido esperaba a que llegara la “festejada” y al momento de bajar el féretro de la carroza, una melodía de vals invadió el lugar, arrancando lágrimas de los asistentes. Los invitados, algunos formales y otros casuales, formaron una fila para festejar a la quinceañera y darle el último adiós.

La madre de la joven fue la más afectada, pues impidió en varias ocasiones que se procediera con la sepultura, y unos segundos antes de que cerraran la tapa del ataúd para enterrarla, entre llantos y gritos le dijo: “¡Rosa levántate, todos sabemos que no estás muerta; levántate para que vean que sólo era broma!”.

Sin embargo, las lágrimas no cesaron, los asistentes se mostraban indignados e impotentes por lo sucedido, lanzándole flores blancas al cajón donde yace, clamaron por justicia.

Exigen justicia

La familia Marín Hernández exige justicia para Rosa Angélica, y advirtieron que de no lograr que se castigue a los culpables de la muerte de la joven, comenzarán una movilización de protesta.

Los allegados se mostraron muy dolidos por lo sucedido, además la ira e indignación se despertó entre los familiares, cuando supieron que los culpables de su muerte siguen libres.

“Queremos que se haga justicia, nos dicen que no saben quiénes fueron y nosotros sabemos que fueron los federales, les dispararon sin razón, no es verdad que les marcaron el alto; los confundieron y tienen que pagar por lo que hicieron”, manifestó entre lágrimas Mayra Usla, amiga y madrina de la quinceañera asesinada.

La mujer y otros allegados trataban de contener el dolor, se abrazaban y pedían que Dios la cuidara en el lugar donde estuviera, y consideraron que fue una muerte injusta “a manos de los que nos cuidan”.

“La familia, sus amigos y toda la colonia queremos justicia, no queremos que su muerte quede impune, ¡ya es suficiente!, son muchas las muertes de inocentes diariamente”, agregó.

Los familiares cuestionaron en repetidas ocasiones que la ciudadanía se encontraba en desventaja, ya que los federales andan encapuchados y la población está a merced de ellos.

“Que se quiten las capuchas, no sabemos quiénes nos están ayudando, no sabemos quién dispara, ¡que se las quiten y anden como nosotros!”, dijeron.

Mayra, al igual que muchos de sus conocidos, expresó que no quería dejar sin esclarecer su muerte, además que si las autoridades no hacían nada comenzarían una protesta, ya que su muerte no debía quedar en el olvido.



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