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Le tiran cañonazos a barco mexicano

2 de agosto de 2010.

Un barco con bandera mexicana fue destruido en febrero de 2009 por los torpedos de la Armada de Estados Unidos. Nueve cañonazos bastaron para hundir una embarcación que fue sorprendida en aguas internacionales con 7.5 toneladas de cocaína del cártel de Sinaloa.

La tripulación y la droga fueron transbordadas a una embarcación estadounidense, antes del estruendo que hundió al Polar I, un barco con 117 toneladas de peso bruto, casco de acero y propiedad del sinaloense Aldebarab Torres López.

Una investigación de la PGR documenta que el barco violó el permiso de salida de la Capitanía de Puerto, cambió más de una vez los planes de navegación y suplió a la tripulación original, con otra donde en principio no a todos les dijeron a lo que iban.

Es el testimonio de estos últimos, rendido ante la Siedo, el que da cuenta del primer barco mexicano que ataca una Armada extranjera desde 1942. Ese año, recuerda el general Luis Garfias, historiador militar, los alemanes hundieron el Amatlán y México ya había entrado a la última gran guerra.

Documentos de la Siedo señalan que Jesús Antonio Hernández Tejeda, personero del Polar 1, fue quien recurrió a la agente naviero Lorena Ochoa Juárez, para tramitar ante la capitanía de Puerto de Mazatlán la autorización de salida a Vacamonte, Panamá.

Gildardo Sandoval Serafín, los motoristas Daniel Rodríguez Tajia y Gilberto Ortiz Macías, el cocinero Alfredo Márquez Espinoza y los marineros Leonel Pestaño Montijo y Óscar Contreras Cárdenas, fueron registrados como los tripulantes.

Los despachos de salida reportan que el 16 de diciembre de 2008 el buque zarpó rumbo a Vacamonte.

Antes de terminar el año, el 27 de diciembre, el Polar I fue interceptado por un buque de la Guardia Costera de EU a 729 millas náuticas al suroeste de Puerto Chiapas y los marines subieron a inspeccionarlo.

Un parte entregado por la Armada de EU a la de México, asienta que en el buque se encontraron únicamente indicios de cocaína, aunque no hay en el expediente un dictamen químico que lo certifique.

Al llegar al puerto panameño, la tripulación violó el permiso otorgado en Mazatlán y el 9 de enero de 2009 partió con el Polar I hasta Guayaquil, Ecuador. Todo parece ser que en este puerto los marineros abandonaron el barco.

El mismo día en que salieron de Vacamonte, un tal Jorge Torres “El Pollo” contrató en el muelle de Mazatlán a José Martín Olea Solís, Juan Martín Martínez “El Diablo”, Joaquín Moreno Díaz “El Porky”, Juan José García Mexía y Mario Partida Chiquete, para traer de regreso al Polar I.

A los cocineros y ayudantes les ofreció de 20 a 40 mil pesos, mientras que al capitán y el motorista además les ofreció 100 pesos por cada una de las 2 mil 176 millas marítimas que había entre Guayaquil y Mazatlán. Si anclaban en Sinaloa, serían 217 mil 600 pesos extra.

“El Pollo” les dio de 5 a 10 mil pesos por adelantado y los boletos de avión con los que llegaron a Guayaquil el 16 de enero de 2009.

El hundimiento El 31 de enero de 2009 el capitán del Polar I partió de regreso a México, con una nueva indicación: No iría a Mazatlán, sino a Topolobampo.

Dos tripulantes avistaron por primera vez un barco de guerra con bandera estadounidense.

Era el buque de guerra USCGC CHASE 718 y un avión de intercepción, que esperaban a que el barco Polar I cruzara las 200 millas de aguas nacionales de Perú, para el abordaje.

Al trepar al Polar I, los marines encerraron a los cinco tripulantes en una cocina. Después de una revisión hallaron 299 bultos de alcaloides ocultos debajo de la bodega.

Por la tarde, los sinaloenses fueron sorprendidos por una sacudida inesperada.

Los tripulantes escuchar como ocho o nueve detonaciones muy fuertes de cañón, que hundía su barco.



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