Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Triunfo Preliminar

2 de agosto de 2010.

Se ha logrado la suspensión temporal de las cláusulas más polémicas de la llamada Ley Arizona, la juez federal Susan R. Bolton decidió, en una resolución de tan solo 36 páginas que no se aplicaran por el momento las disposiciones que obligan a todos los inmigrantes a portar consigo sus documentos de identificación y estatus migratorio, y aquellas que les impiden solicitar y conseguir empleo, además de impedir que la policía local actúe como una extensión de las autoridades migratorias y tenga la capacidad de ordenar la detención y en su caso deportación de cualquier persona sólo por su presunta condición migratoria.

Esta resolución se da como respuesta a la controversia interpuesta por el Departamento de Estado Federal, por orden directa del presidente Obama, y en tal sentido, la jueza ha señalado que su resolución busca mantener la autoridad máxima de la Federación en la regulación de los asuntos migratorios, y por ser el contenido de esta ley una afrenta directa a los Derechos Humanos resguardados por la Constitución estadounidense, y al sentido progresista en la protección humanitaria que siempre han conllevado los más altos ideales de esta Nación.

Así, la juez le ha anotado una victoria a la administración de Barak Obama frente a la reaccionaria derecha del sur, aunque no en un sentido definitorio, sí con la claridad necesaria como para establecer cierto orden respecto a los poderes imperantes; sin embargo, este triunfo preliminar, llegado muy a última hora es una muestra de lo complejo de los intereses que involucran la política migratoria estadounidense y es sin duda sólo el comienzo de una intensa batalla en las cortes no sólo por definir las condiciones migratorias, sino por definir qué poder es quién estará marcando la pauta en este sentido.

Las cifras de la migración en Arizona son sólo una muestra de lo que sucede a todo lo largo de la frontera, en los estados del sur de la Unión y que cada vez crece más a todos los puntos de este país: tan sólo por esa frontera del lado del Pacífico son deportados cada año aproximadamente 200 mil connacionales y en lo que va este año ya se reporta una cifra de 42 mil, datos que se calcula aumentarían hasta en un 50% anual si se llegara a aplicar la ley tal cual ha sido aprobada por las autoridades locales.

Es clara e ineludible la incidencia de la migración en la cotidianidad estadounidense, y la perspectiva con que se vive este fenómeno toca los dos extremos, aunque la tendencia generalizada, incluso del gobierno federal que se ha visto obligado a interponer la controversia más obligado por las formas que imponen los ideales democráticos de la modernidad que por una evidente convicción personal, pues de haberla, esta ley hubiera sido frenada desde mucho antes de su aprobación por las autoridades federales, y no una vez que se ha llegado a una polémica global como la que hemos visto.

El dejar que una intención legal de esta naturaleza llegue al punto de los tribunales y no se resuelva en la discusión política de los escaños parlamentarios nos muestra lo enraizado de la problemática, lo cerrado de las posturas que hacen prácticamente imposible el llegar a un diálogo y trabajar en la búsqueda de acuerdos; no, por el contrario, la discusión migratoria en Estados Unidos está marcada por las luchas de poder más complejas, y en ello vemos claramente cuál es el grupo dominante en el control de ciertos territorios.

Un ejemplo claro de ello es la disposición que ha tomado el polémico alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpiano, conocido por su férrea postura antiinmigrante, de destinar un espacio especial de la prisión local, con capacidad para 1000 detenidos, especialmente para los migrantes, espacio que incluso ha llamado como la propia ley SB1070, y que ante las protestas de los organismos migratorios por todo el estado ha señalado que quienes se interpongan con su sistema penitenciario terminarán por estar en él.

Cómo es que un simple alguacil puede tener una postura tan contraria a los mínimos ideales de respeto por la igualdad, la legalidad y los Derechos Humanos en el país que se precia de ser la democracia más establecida del mundo, con un gobierno que despertó las esperanzas mundiales de un orden basado más en la concordia; la respuesta es simple pero encierra toda la complejidad de esta problemática: la polarización de los poderes estadounidenses puede poner en la misma línea de fuego a un alguacil y al Presidente, o a éste y a la férrea voluntad de la gobernadora Brewer.

No es poco lo que falta por tener una definición en el terreno migratorio, y en el camino están las iniciativas en los otros 17 estados sureños que se han planteado homologar las intenciones de Arizona en sus territorios, aunque ahora, con la determinación de la jueza Bolton, se abre la esperanza de que sean los tribunales los que establezcan un precedente legal contra estas iniciativas que permita frenar los brotes xenófobos más allá de la arena política, a través de la ecuanimidad de la justicia.

No es poco lo que falta por recorrer para generar un acuerdo migratorio tanto en el terreno bilateral, en el que hemos visto realmente muy pocas intenciones, como entre las diferentes posturas que conviven en los Estados Unidos, terreno en el que quizá sea demasiado esperar que se den acuerdos en la concordia y lo que esperamos realmente es que se logre una postura moderada como principio imperante, que esperamos sea el objetivo de la administración Obama.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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