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Hallan cocodrilo con parecido a gato

5 de agosto de 2010.

Científicos de la Universidad de Ohio encontraron restos de un cocodrilo, que vivió hace 100 millones, más parecido a un gato que a sus parientes actuales.

Los dientes del espécimen no eran tan afilados como los de los que viven en nuestros días que sirven para desgarrar a la presa, sino que tenían diferentes especializaciones.

Los investigadores utilizaron tomografía en microcomputadora para visualizar en tres dimensiones el cráneo y la mandíbula del animal y verificar con el movimiento de sus dientes cómo procesaban lo que comían y así supieron su dieta más similar a la de un mamífero.

El hallazgo de gran parte del esqueleto de un reptil que vivió hace 100 millones de años en el valle del Rift, que abarca territorio de Etiopía hasta Tanzania, demuestra que la familia de los cocodrilos abarcaba un nicho ecológico más amplio de lo que se creía.

El espécimen nombrado Pakasuchus kapilimai era un animal pequeño, sin armadura, de cola pesada, cadera ágil, sus dientes cónicos y afilados revelan que comía insectos y pequeños animales, aseguraron los investigadores en un artículo publicado en la revista Nature.

Patrick OConnor, el investigador de la Universidad de Ohio que dirigió la investigación, reconoció su sorpresa al descubrir que si sólo se vieran los dientes del fósil nunca se pensaría que era un cocodrilo, sino un mamífero o algo intermedio entre ambas familias, publicó el diario español El Mundo.

Ahora se sabe que los Pakasuchus kapilimiai no fueron parientes de los actuales cocodrilos, sino de una rama lateral.

Los investigadores apuntan que en el Cretácico medio hubo una gran diversidad de criaturas. En aquella época el Pakasuchus kapilimai convivió con grandes saurópodos, terópodos, tortugas gigantes, peces y otras muchas especies.

"Sospechamos que este tipo de animales fueron muy exitosos en el hemisferio sur, en lo que era Gondwana, porque explotaban un nicho ecológico en el podían competir con otros animales terrestres", afirmó O'Connor.

Los primeros restos de un esqueleto casi completo del Pakasuchus (Paka en swahili significa 'gato', en referencia a su dentadura), se encontraron en 2008, dentro de un proyecto financiado por la National Geographic Society y desde entonces han localizado partes de otros siete individuos.

Los investigadores tardaron dos años en desentrañar el misterio de esos dientes de bordes afilados para masticar comida porque las mandíbulas gigantescas de los cocodrilos actuales y de otros ancestros prehistóricos tienen sus dientes cónicos y son únicamente para rasgar las presas y morderlas; siempre se tragan grandes trozos de carne sin masticar.

"Cuando seamos capaces de estudiar los dientes con detenimiento, seguramente nos daremos cuenta de que tenemos algo nuevo y muy excitante", afirma O'Connor.



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