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El Chicharito está imparable

12 de agosto de 2010.

Si hay algo que rescatar del amistoso contra España, es el trato que hizo el técnico interino Enrique Meza, de una lista y un 11 tipo, al que se le debe sacar provecho en el inicio del camino a la Copa del Mundo de Brasil 2014.

Lo demás, el juego y hasta el empate (que le dio el trofeo Bicentenario a La Furia como cortesía), solamente fue el trámite a un compromiso pactado por ambas federaciones y en el que España, con todos sus jugadores en clara pretemporada, quedó lejos del equipo que hace un mes en Johannesburgo, Sudáfrica, ganó el trofeo ante Holanda, que trajo a pasear y por el que fue ovacionada en el Estadio Azteca.

Lo mejor que tiene México en estos momentos se llama Javier Hernández. Lo peor, y que nunca falta, la incertidumbre que manejan los federativos en el ínter para elegir al nuevo técnico. Y en eso se les irán seis meses.

Enrique Meza, otro de los homenajeados de la tarde además de La Furia y la historia nacional, mandó a la cancha el cuadro más destacado que podía. Tampoco se quebró la cabeza. El estratega le dio lugar al talento mexicano que se esperaba ver en Sudáfrica y que será base para Brasil. Paró a su equipo con la lógica del momento.

Por España, Vicente del Bosque metió de inicio a sólo tres de los titulares de Sudáfrica: Casillas, Puyol y Busquets. El Bigotón cedió un poco a los reclamos de clubes como el Barcelona, y dosificó el esfuerzo de los suyos.

El juego se pactó a un ritmo semilento con algunos destellos de los tricolores, a quienes los obligaban las circunstancias, más que el contrato que firmaron los españoles para venir.

Las características de los mexicanos en el ataque, sumadas a la falta de ritmo de los rojos, dieron como resultado más jugadas de peligro en la meta de Casillas, sin llegar a la media docena. Entonces apareció Hernández, tan conectado con el gol como desde que inició el año.

El Chicharito escapó en solitario tras un servicio de Guardado y no paró hasta el festejo. Minuto 12 y México ya ganaba al campeón del mundo con tanto del nuevo ídolo tricolor.

El gol, contrario a lo que podría suceder en un juego oficial, terminó por enfriar lo que simplemente no se calentaba. Fallas en pases rutinarios y una gran descoordinación fueron las constantes del juego. Y así se fueron hasta el final, con todo y los cambios que mandaron Del Bosque y Meza para cumplir con la convocatoria.

La fiesta mexicana se rompió en tiempo de compensación (91'), cuando David Silva marcó la igualada y España pudo ganar con otra aproximación que se fue por un lado. La cortesía con la que los mexicanos tratan a los foráneos puso el trofeo Bicentenario en manos de los españoles y aunque de futbol la gente vio poco, tampoco se fue del Azteca con derrota.





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