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México Hoy: País en fase terminal
Por: Bemjamín Ayala Velázquez/Consultor Político

21 de agosto de 2010.

Para Platón y Aristóteles una de las concepciones del estado es aquel, que con justicia, realiza sus funciones en beneficio de todos, de ahí que individuo y colectividad se integren recíprocamente aunque no distinguen los fines del hombre ya que éstos están unidos a los de la ciudad.

El bien común es el centro de atracción de todas las acciones y decisiones estatales, todo lo que el haga, mande y obligue será siempre atendiendo el bien común, el bien colectivo cuando menos el de la mayoría, nunca atiende de manera preeminente, sin soslayarla, a la minoría, y menos cuando esta afecta directamente el derecho natural, que es una de las fuentes principales del derecho, como la costumbre. De ahí que la decisión tomada por mayoría de votos de la Suprema Corte, llamada por muchos de “injusticia”, respecto del “derecho” de matrimonio de individuos de un mismo sexo y peor aún del “derecho” de adopción sea a todas luces inmoral, ética, discriminatoria, atentatoria, política y jurídicamente ignorante y desconocedora de los fines y derechos del matrimonio, de la familia y de los infantes huérfanos.

La incapacidad notoria de los magistrados para enfrentar el desafío lanzado por los modernos émulos de Freud y de Bakunín ahora embozados como los “perfectos demócratas” del PRD, se ha reflejado en una decisión aberrante, irracional y contranatura y que aleja toda constitucionalidad, pues es deber del estado, el procurarle el bien (lo que la mayoría apetece) a la comunidad y, en este caso y en muchos, la gran mayoría de los mexicanos, salvo los comprometidos o los propios homosexuales y lesbianas, aborrecen o cuando menos no están de acuerdo con la corta visión de 9 magistrados, que se han tomado la libertad de hablar por 100 millones de ciudadanos silenciosos y silenciados. De hecho tengo muchos amigos que se dicen de “izquierda” y también se oponen y critican este ataque contra la familia, que parte de organizaciones internacionalistas y que esconde todo un submundo de desviaciones y perversiones en perjuicio de los niños.

Cómo estará el país –algunos dicen que en fase terminal- que hasta el adicto al prozac Vicente Fox se ha atrevido a sugerir que la legalización de las drogas es una estrategia para ganarle la lucha al crimen organizado, como si la legalización del alcohol y el tabaco, hubiese sido el gran vencedor del cáncer, enfisema pulmonar, cirrosis hepática, diabetes y tantas enfermedades que le cuestan más al aparato de salud del estado mexicano derivadas de su consumo. Esto sin contar con los daños colaterales que acarrea el consumo de estas drogas llamadas “blandas”, es decir, legales, como los divorcios, depresiones, suicidios, violaciones, homicidios o muertes por accidente.

El país, pues a todas luces se encuentra en un estado muy grave de descomposición social, y ni los partidos políticos –ninguno- ha dado la cara (sería “incorrecto políticamente hablando”) para recoger la voz de los millones de mexicanos que vemos con pasmo y horror como se fragua el destino y futuro de muchos miles de niños mexicanos, que si bien pudieran escaparse de un apareamiento homosexual –semánticamente es imposible definirlo como matrimonio- los espera el sicodélico y libre mundo de las drogas, el vicio o la vida como sicario. En el año 2060, o sea sólo dentro de 50 años los códigos penales del mundo desaparecerán, virtud a los “modernos” conceptos de la ley y su constitucionalidad, sazonados por la interpretación libre de sus magistrados y gracias a los peritos psiquiátricos del mundo que a cada crimen le hallarán una respuesta mental y a los avances de la sociología que encontrará nuevos anzuelos ad hoc, como los hoy de moda “discriminación”, “tolerancia” “libertad de expresión” y otros, aunque si en ejercicio de esa libertad, se expresa un cardenal de la iglesia, este recibe toda la carga inversa y propagandística en contra y se le defenestra y humilla, para después recurrir a la sacrosanta, desconocida, indefinida y temida oración se ha vulnerado al estado laico y ¡horror! El grito en el cielo, a rasgarse las vestiduras y a mesarse los cabellos, ¡se acabó! …contra el estado laico nada, contra todo lo demás todo y nuestros representantes populares sumidos en su batea de babas, mirando como se hunde el barco.

Todo lo que se diga y haga a favor de los derechos de los niños a tener una familia en el sentido conceptual de la palabra es poco. Se trata de la formación y educación de quien será el futuro de la patria y su destino. Se trata de que la degeneración, el pansexualismo, la inmoralidad, la pornografía infantil, el vicio, la drogadicción y el libertinaje no tenga carta de ciudadanía en el país, como lo quieren algunos como el señaladamente enfermo Fox y su émulo Marcelo Ebrard. Se trata de que el estado no confunda democracia y liberal con permisividad y dejadez. Se trata, en síntesis, de que se respete la voluntad mayoritaria de los mexicanos, que vemos como el país está siendo llevado a fase terminal y ni el PRI ni el PAN hacen algo por oponerse a que la enfermedad acabe con todo el organismo nacional.

CATARSIS

La garra inmensa y deforme del astro del vicio, se torna negra, nefanda, y arrastra con sus afiladas pezuñas a la laguna ignota las tiernas almas de los que aún no pueden decidir por sí mismos. La caja de Pandora devora todo y los leguleyos “queda-bien” no retienen ni a Esperanza, que ha sido engullida por voraces propagadores de males y pestes mientras la inmovilidad consume a la creatura. El alma calla y el buitre festeja y por omisión nos alejamos de la sentencia “Dejad que los niños vengan hacía mí” y dóciles, cual corderos, los enviamos a la pira del sacrificio ritual, en defensa del apareamiento lesbico-homosexual. ¿Cual será nuestro castigo?



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