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Rescate en Filipinas termina en baño de sangre

24 de agosto de 2010.

MANILA (Agencias).— El secuestro en Manila de 25 turistas en un autocar durante unas 12 horas concluyó ayer con un baño de sangre en el que murieron al menos nueve personas, incluido el secuestrador, un ex policía expulsado del cuerpo que reclamaba su readmisión.

El presidente de Hong Kong, Donald Tsang, criticó el manejo del secuestro de parte de las autoridades y el final violento, que fue transmitido en vivo por canales internacionales de noticias. Siete de las víctimas eran de Hong Kong.

El asaltante de 55 años, ex capitán de Policía identificado como Rolando Mendoza, estaba armado con un rifle automático de asalto M-16. Mendoza detuvo el autobús, con 25 personas a bordo, en la mañana del lunes en un amplio camino dentro del parque más grande de Manila. Llegó a liberar a nueve de ellos.

El secuestrador fue apartado de la Policía en 2008 tras verse implicado en un turbio asunto de robo y extorsión con drogas de por medio. Exigía que se le absolviera de los cargos y su readmisión en el cuerpo, del que le quedaba sólo un año para jubilarse y cobrar una pensión.

El hermano de Mendoza, Gregorio, quien también es Policía, dijo que su hermano sentía “que se había cometido una injusticia con él” al despedirlo.

“El secuestrador murió. Él eligió iniciar el tiroteo con nuestros hombres”, dijo el coronel de la Policía Nelson Yabut a la prensa. “En nuestro primer asalto, el capitán Mendoza estaba tendido en el medio del pasillo y le disparó a uno de nuestros agentes. En nuestro segundo asalto, lo matamos”, agregó.

Yabut explicó que se vio a una mujer moviéndose en la parte de atrás del vehículo en el primer asalto y que en el segundo los 30 comandos usaron gases lacrimógenos y bombas de luz. Mendoza se dirigió a la puerta del autobús, donde los francotiradores lo alcanzaron “Hicimos todo lo posible para negociar y resolver esto pacíficamente, pero no nos dio opción”, agregó.

Policías fueron vistos sacando un cuerpo de la parte frontal del autobús antes de ingresar al vehículo y minutos después ayudaron a un grupo de rehenes a salir del vehículo.

El secretario de Salud de Filipinas, Enrique Ona, dijo que ocho rehenes habían muerto. Previamente, el presidente ejecutivo de Hong Kong, Donald Tsang, citando al Ministerio de Relaciones Exteriores de China, dijo que siete residentes de Hong Kong habían fallecido, que dos estaban gravemente heridos y que los otros seis estaban hospitalizados tras lo que describió como una “gran tragedia”. “La forma en que fue manejado, particularmente el resultado, lo encuentro decepcionante”, declaró en una rueda de prensa en la ciudad.

El presidente de Filipinas, Benigno Aquino III, había dicho que los negociadores creían poder resolver la situación pacíficamente y que el secuestrador no parecía querer herir a nadie.



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