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Derbez sufre por amor

27 de agosto de 2010.

Para llorar en el rodaje de la comedia romántica No eres tú, soy yo, Eugenio Derbez confeccionó una lista de los momentos más fuertes de su vida para lograr el nivel que le pedían en escena.

En la película, que se estrena hoy, el comediante interpreta a Javier, un hombre enamorado y recién casado que de pronto ve su mundo destruido cuando su esposa lo deja por otro.

Llora, sufre, se deprime. No era fácil para alguien que ha dedicado la mayor parte de su vida a hacer reír. Si al menos hubiera podido pedirle consejos a su mamá (la actriz Silvia Derbez, ya fallecida), la cosa habrá sido más fácil, dice.

“A nivel emotivo fue desgastante, me metí a clases de actuación dramática para poder hacer algo; hice mi listita, que consultaba. Mi mamá era muy rápida en entrar en llanto, podía estar platicando contigo, sobre hablarle a papá o a mi hermana, y en lo que iba al set se transformaba —recuerda—. Pero como cuando comencé en esto de inmediato entré a la comedia, no tuve suficiente coucheo ¡no sabes cómo me hizo falta tenerla! Para poder llorar casi casi les decía a los de producción: ¡Espérenme, voy a un velorio y regreso!”, señala bromista.

No eres tú, soy yo marca el ingreso protagónico de Eugenio al mundo del drama. En Zurdo tuvo una pequeña participación como el papá del protagonista, pero el peso del filme no recaía en él.

Ahora, cuenta desde una habitación del Hotel Four Seasons, en la ciudad de México, tuvo dos meses emocionalmente desgastantes. “Ahí me tenías concentrándome y de pronto llegaba Juan (Ríos, su compañero en escena) y empezaba a contarme cosas, como del Cruz Azul, de música, de cosas así, creo que lo hacía a propósito”, narra Eugenio.

El personaje fue escrito especialmente para él, recuerda Alejandro Springall (Santitos y Morirse está en hebreo), director de la película.

“Cuando me mostraron el argumento me encantó la anécdota del hombre abandonado a quien le deshacen la vida, pero vuelve a construirla. Era una comedia desde el punto de vista masculino.

“Y Eugenio no sólo da la imagen de caer bien, lo cual se necesitaba para que el público se identificara, sino que además es alguien que puede verse vulnerable”, comenta el cineasta.

El productor Matthías Ehrenberg (Sexo, pudor y lágrimas) es conciso:

“(Derbez) no es el clásico galán de telenovela, carita y demás, pero es un hombre guapo y eso está padre, porque te puede dar mucho”.

Entre mujeres y perros

Alejandra Barros interpreta a la mujer que deja al personaje de Derbez; Martina García (Amar a morir) será la trabajadora de una veterinaria que podría convertirse en el nuevo amor del protagonista. ¿O quizá no?

“No diría que mi personaje es malvado, sino circunstancial. Todos hemos tomado decisiones equivocadas y le causamos daño a la gente que nos ama”, comenta Alejandra Barros.

Y así como en la ficción hace sufrir a un hombre, un pececito le hizo ver su suerte. Es lo malo, dicen los que saben de la actuación, de que en lo posible se evite trabajar con animales o niños, porque posiblemente les robarán cámara.

En No eres tú soy yo, hay secuencias con dos peces que la pareja adopta.

“Y con ellos siempre tenías que estar atenta, porque podías hacer varias tomas, pero en el momento en que el pez volteara (a la cámara), esa sería la escena que se quedaría”, recuerda la actriz.

Martina y Eugenio vivieron algo similar, pero ellos tuvieron que hacer secuencias con perros recién nacidos.

“Un día nos llaman a las cinco de la mañana para decirnos que la perrita ya iba a ser mamá y ahí vamos para la escena, y pasaron 12 horas y nada. Nos mandaron a descansar y al otro día, de nuevo en la madrugada, otra vez, y de nuevo al lugar para filmar”, dice Eugenio.

La película se rodó en locaciones de la ciudad de México. La dirección de arte corrió a cargo de Salvador Parra (Arráncame la vida) y la fotografía fue responsabilidad de Celiana Cárdenas (Mejor es que Gabriela no se muera).

Le ponen un alto a Eugenio

Para Martina García fue la segunda película en territorio nacional, luego de que hiciera lo propio en Amar a morir, que fue un éxito. En No eres tú, soy yo fue “víctima”, además de los perritos que no querían caminar en una secuencia, del estilo de dirección de Alejandro Springall.

“Nos mandaba a correr, gritar y cantar para llegar con energía al set. Así llegabas emocionado, sentías las pulsaciones del corazón, los ojos te brillan más y eso quedaba en escena, como cuando mi personaje le abre la puerta al de Eugenio y se ve emocionada”, dice Martina.

Springall dice que tuvo que hacer una aclaración a Eugenio desde que iniciaron la filmación de la película.

“Le dije: tú como productor y director de lo que haces probablemente vas a estar en desacuerdo con muchas cosas, pero va a prevalecer mi dirección. Si necesitas un momento de humor quizá no es como tú crees, porque de entrada tenemos un humor distinto. Lo mejor de todo esto es que se dejó moldear como barro para trabajar.”

No eres tú soy yo se proyectará en más de 300 salas de nuestro país y sus productores están buscando llevarla pronto a los cines de Latinoamérica.



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