Weekly News

Japón muestra su “cámara de muerte"

28 de agosto de 2010.

TOKIO (EFE).— El gobierno de Japón mostró por primera vez al escrutinio público una “cámara de la muerte” donde efectúa ejecuciones en la horca mediante un botón aleatorio, proceso rodeado hasta ahora de un absoluto secretismo.

La pena de muerte se aplica siempre en Japón en la horca con ayuda de verdugos y sin aviso previo al condenado, y hasta ayer nunca había podido contemplarse el lugar donde los presos son ejecutados, lo que había generado muchas críticas sobre la supuesta crueldad aplicada allí.

La ministra de Justicia, Keiko Chiba, decidió abrir la Cámara de Ejecución del Centro de Detención de Tokio, compuesta por cinco habitaciones, aunque sólo a los medios japoneses, y no mostró la cuerda con que se ahorca a los condenados ni el sótano donde caen sus cuerpos una vez ajusticiados.

De acuerdo con las imágenes emitidas por la cadena de televisión pública NHK, la sala de ejecución tiene una trampilla en el suelo marcada con un cuadrado rojo donde se coloca el preso y, en el techo, una polea de la que debe colgar la cuerda. La trampilla se abre cuando, desde otra habitación contigua conocida como “sala de los botones”, tres verdugos aprietan a la vez sendos botones, de los cuales sólo uno acciona el procedimiento.

De esa forma, ninguno de los verdugos sabe quién ha sido el responsable de abrir la trampilla y causar la muerte del prisionero. A los medios se les mostraron otras tres salas en las que los condenados pueden hablar con religiosos y dejar un testamento; otra donde son informados oficialmente de su ejecución por el jefe de la prisión y una habitación desde donde ese responsable y los fiscales ven la ejecución.

Las imágenes de televisión dejaron ver salas muy limpias, casi asépticas, en las que según los periodistas japoneses olía a incienso, utilizado en los funerales budistas. Hasta ahora el único testimonio que había de estas “cámaras de la muerte” japonesas eran dibujos y se desconocía quién asistía a las ejecuciones, pues verdugos y guardianes tienen prohibido comentar al respecto. Japón es uno de los pocos países desarrollados donde el máximo castigo es la pena de muerte, que se aplica para delitos de sangre y que cuenta con el apoyo mayoritario de la población y las críticas de los activistas pro derechos humanos. La ministra de Justicia, quien antes de su nombramiento formaba parte de la liga parlamentaria contra la pena de muerte, firmó en julio sus dos primeras sentencias de muerte, al tiempo que decidió abrir un debate y permitir el acceso de los medios a la “cámara de la muerte” de Tokio.

En el Centro de Detención de Tokio ha habido 16 ejecuciones desde diciembre de 2006. Hay siete cárceles donde los presos pueden ser ahorcados; 107 presos siguen en el “corredor de la muerte” y no sabrán que van a ser ejecutados hasta poco antes que se lleve a cabo la máxima pena, que se comunicará a sus familias sólo una vez aplicada.



Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles