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Estado pierde control de regiones ante la guerra contra el narco

28 de agosto de 2010.

El Estado mexicano ha perdido el control de regiones enteras frente al crimen organizado, en especial en las entidades donde hace casi cuatro años se montaron operativos del Ejército y la Policía Federal para combatirlo, como Chihuahua, Tamaulipas, Durango y Michoacán, de acuerdo con especialistas en temas de seguridad e investigaciones de organizaciones civiles.

El secuestro y asesinato de 72 migrantes en Tamaulipas, la detonación de coches-bomba y los narcobloqueos confirman esa falta de control por parte del Estado, aseguraron los investigadores José Luis Piñeyro, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y René Jiménez Ornelas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Los amagos del crimen organizado son diarios, sobre todo en estos últimos días, y nos empiezan a plantear esta duda, estamos viendo que el Estado está en graves dificultades para retener el control en ciertas zonas”, consideró Elena Azaola, experta del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

“El fenómeno se observa en la frontera norte y posiblemente también en algunas zonas de Tamaulipas y ahora en Monterrey, con los narcobloqueos”.

Una investigación de la organización México Evalúa sobre el Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia destacó el incremento de la violencia asociada al crimen organizado, pero también de la delincuencia común, en las entidades donde se han aplicado los operativos conjuntos en los últimos tres años y ubica a Chihuahua como la entidad más insegura del país.

“El índice lo encabeza Chihuahua, que desde hace cuatro años es la entidad con mayor número de homicidios en el país y que también presenta el mayor número de ejecuciones u homicidios vinculados con actividades del crimen organizado”, precisó.

En general, los estados en los que existe intensa violencia vinculada con la presencia del crimen organizado y la consiguiente percepción de inseguridad, como Chihuahua, Baja California, Durango, Sinaloa, Guerrero y Michoacán, se ubican entre las entidades más inseguras y violentas del país, con índices de 68.5%, 54.6%, 54.08%, 50.6%, 46.95% y 44%, respectivamente.

Jiménez, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, aseguró que el incremento de la violencia demuestra que se está perdiendo el control sobre regiones enteras en diferentes entidades del país y que la estrategia anticrimen del gobierno federal está equivocada.

“El problema no se limita a la frontera norte, pues en Michoacán y Guerrero hay regiones enteras a las que no tiene acceso ni la policía ni el Ejército y están bajo control del crimen organizado que opera con total impunidad. Es un hecho, el Estado ha perdido territorios frente a esos grupos”.

Piñeyro, experto en seguridad de la UAM-Xochimilco, afirmó que, tras casi cuatro años de operativos en los que se desplegaron 20 mil elementos de las fuerzas armadas y de la Policía Federal, con el objetivo de recuperar las regiones controladas por el crimen organizado y disminuir su base social de apoyo, los resultados son “endebles y parciales”.

Citó los casos de Ciudad Juárez, donde pese a la presencia de militares y policías, la violencia y los índices delictivos están al alza, y Monterrey, que de ser una ciudad relativamente segura, es un escenario de narcobloqueos, enfrentamientos y asesinatos de mandos policiacos y de personajes públicos.

“El descubrimiento de los 74 migrantes asesinados en Tamaulipas confirma lo que ya se sabía, que los narcotraficantes han incursionado en otros ilícitos, como tráfico y trata de personas, secuestro, extorsión, pero lo que no se dice, es que también se han expandido hacia actividades legales del comercio, la industria y los servicios”.

El Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), en su Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2009, se refiere a la pérdida de territorio por parte del Estado ante el crimen organizado, en función de las extensiones de cultivo de enervantes y de los espacios de impunidad.

“En México es total la disputa por el control del mercado de las drogas y, en consecuencia, de extensas zonas del territorio, y de las rutas terrestres y marítimas”, afirmó el análisis, con cifras de la Brookings Institution, organización no gubernamental estadounidense.

“Para tener una dimensión de los territorios perdidos por el Estado, en los últimos 10 años, entre 20 mil y 25 mil hectáreas fueron cultivados con amapola, de donde se obtiene el opio, lo que equipara a este país con Birmania y supera el máximo cultivado en Tailandia en los años 70”.

“En el caso de la mariguana, los números son más altos, de 30 mil a 40 mil hectáreas al año. En entidades como Michoacán o Sinaloa, el narcotráfico tiene una importante participación en sus economías”, afirmó el análisis.

Análisis de la Secretaría de Seguridad Pública federal coinciden con la radiografía de la inseguridad planteada por los expertos, al menos en cuanto a la identificación de zonas de impunidad.



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