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¿Quién está detrás del odio a Obama?

30 de agosto de 2010.

WASHINGTON.— “Barack Obama es un racista”… “Barack Obama es un socialista”… “Barack Obama es un musulmán que odia a los blancos”…

Cuando hoy decenas de personas vuelvan a corear estas consignas en las inmediaciones del Lincoln Memorial — el mismo lugar en el que hace 47 años Martin Luther King pronunció su inmortal discurso de “I Have a Dream” (Tengo un sueño) y que es considerado como uno de los lugares más sagrados del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos—, una profunda sensación de agravio histórico flotará en el ambiente. El evento, convocado por el polémico presentador de Fox News, Glenn Beck, para “restablecer el honor y los valores que fundaron esta gran nación”, ha encolerizado a líderes históricos del movimiento de los derechos civiles y a organizaciones civiles que ven en esta convocatoria “una afrenta y un vulgar acto de provocación”.

“Lo más ofensivo de este evento convocado por Beck es que, durante el acto, su grupo reclamará para sí y sus seguidores el movimiento de los derechos civiles”, consideró Eugene Robinson, uno de los más influyentes y respetados líderes de opinión que se ha adelantado a la celebración de esta concentración de rabiosos antiObama frente a la estatua de Arbraham Lincoln, para calificar la convocatoria como una muestra más del desvarío y los arrebatos napoleónicos de un personaje como Beck.

Desde el momento mismo en que Barack Obama juró como 44 presidente en la historia de Estados Unidos, en esa gélida mañana del 20 de enero de 2009 que reunió a cientos de miles a los pies del Capitolio, la ofensiva contra su presidencia no ha tenido pausa ni reposo.

La mayoría de los ataques han llegado a través de la formidable maquinaria para generar odio y desinformación en la que se ha convertido la cadena de noticias Fox y algunos de sus principales presentadores, como Beck.

Asalto al sueño americano

Pero, además, a través del movimiento de las Tea Parties, que han conseguido aglutinar a lo más granado de las fuerzas vivas del sector ultraconservador.

Pero, ¿quién está detrás de esta campaña de odio que devora ingentes cantidades de dinero y que insiste en presentar la agenda del cambio de Obama como un asalto contra el “sueño americano”? “Detrás de este tipo de organizaciones o movimientos de ciudadanos se encuentra un puñado de multimillonarios”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores del presidente Obama, quien identificó así a la fuente principal detrás de esta campaña de acoso y derribo. Entre los principales responsables de esta campaña de insidia está la familia multimillonaria que encabezan los hermanos David y Charles Koch, dueños de campos petroleros, refinerías, oleoductos y complejos petroquímicos.

La familia Koch es la fuerza detrás de las movilizaciones que se han reproducido como esporas por todo el país para cuestionar la política económica de Obama e insistir en que el país se encamina hacia el “abismo comunista”.

Los esfuerzos por embestir desde distintos frentes la agenda del cambio de Obama han marcado el nacimiento de organizaciones como la American For Prosperity (AFP), una entidad financiada por la familia Koch que se ha convertido en un auténtico grupo de choque contra la Casa Blanca.

El enfrentamiento entre este bloque de intereses corporativos que se oponen a las reformas sanitaria, fiscal, financiera y energética de Obama ha ido in crescendo. Y aunque los hermanos Koch han tratado de permanecer tras bambalinas mientras orquestan campañas y operaciones de desprestigio contra la Casa Blanca, las generosas inyecciones de dinero que han aportado a organizaciones como American For Prosperity, empresas, políticos, presentadores de radio y televisión y movimientos como el Tea Party han dejado un rastro que el presidente ha seguido muy de cerca.

Apenas el pasado 9 de agosto, durante un acto realizado en Austin, Texas, el presidente Obama arremetió por primera vez y de forma directa contra el conglomerado de American For Prosperity y la mano oculta de los hermanos Koch. “En estos momentos en todo el país hay grupos que han aparecido con nombres inofensivos como American For Prosperity, que manejan millones de dólares y se están movilizando contra candidatos del Partido Demócrata”.

“Y lo interesante del caso es que, detrás de esta organización, nadie sabe quién está realmente. Nadie sabe si se trata de una poderosa compañía petrolera o de un gran banco. Y nadie sabe incluso si este tipo de organizaciones operan por el bien del pueblo estadounidense o por sus propios intereses”, agregó el mandatario, molesto.

Desde que Obama identificó a esta organización como la tapadera de poderosos intereses ocultos, personajes como Glenn Beck han pasado a la contraofensiva, denunciando la agresión de la Casa Blanca contra lo que llama una organización “de ciudadanos preocupados por el futuro de su país”.



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