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Los “milagros” de la mina San José

6 de septiembre de 2010.

BUENOS AIRES.— La vida de los 33 chilenos atrapados en la mina San José aparece como la bandera de unidad más cara que tienen hoy los chilenos. Un “milagro” que no es él único. El de su condición de sobrevivientes concluirá cuando puedan ser rescatados, pero el otro “milagro”, el político, ya aconteció al ver las encuestas de popularidad del presidente Sebastián Piñera y de su ministro de Minería, Laurence Golborne, a quien el accidente acaba de erigir en la estrella del gobierno.

En un año —el del inicio de la administración Piñera—, marcado por la fatalidad, el accidente de la mina San José aparece como la ratificación de que tanto el país como su presidente están destinados a enfrentar duros desafíos. Primero tratar de convencer y convencerse de que la devastación del terremoto de febrero ultimo se convertirá pronto en una anécdota y en motivo de orgullo de toda una sociedad. Eso es lo que Piñera vino haciendo en cada uno de sus discursos desde el pasado 11 de marzo, cuando reemplazó a la popularísima Michelle Bachelet.

Las cadenas de oración, los mensajes en los medios de comunicación para transmitirles fe y esperanza a los trabajadores que esperan ser sacados de las profundidades de la tierra, los artistas que se movilizan con su arte para acompañar a los familiares y un presidente, Piñera, que como a lo largo de muchos pasajes de su vida de empresario, apostó a la intuición para dar un giro a su gestión y subir más de 10 puntos en las encuestas.

Cuando el pasado 23 de agosto los equipos de rescate trabajaban contrarreloj y los rumores de que habría mineros con vida iba corriendo como el agua, Golborne le pasó un mensaje al presidente: “hay una carta de un grupo de mineros que dicen que están bien, con vida”. De inmediato, el mandatario que ya había suspendido su visita oficial en Colombia, para regresar al país y ponerse al frente del caso, viajó a Copiapó, llegó a la mina y en una conferencia de prensa, se alegró, se emocionó, lloró y celebró al igual que los familiares de los mineros hasta comprometer toda la acción del Estado en el rescate de esos 33 hombres con lo que, según el analista Patricio Navia “rompió esa impresión de que era un presidente que se movía lejos de la gente”.

Piñera capitalizó ese momento para su gobierno. Una gestión que viene enfrentándose con empresarios y con los mapuches que en el sur del país reclaman tierras, pero que muestra efectividad en el manejo de la cosa publica, con un gabinete casi ausente de reconocidos líderes políticos. Tal el caso de Golborne.

Hasta el drama de la mina San José, Golborne era cuestionado por su desconocimiento del mundo político o por cosas como la de haberse ido a Sudáfrica a apoyar a la selección chilena en el Mundial cuando se trataba en el Parlamento el aumento del impuesto minero. Pero cuando explotó la mina, el ministro se adelantó al presidente desde Colombia y se puso al frente de los trabajos de rescate también llorando y sufriendo con los familiares a los que terminó llamando por el nombre o preguntándole por sus hijos.

Los otros “rescatados”

¿El resultado? Su popularidad, según las últimas encuestas, subió como la espuma, con 91% de aprobación, y se convirtió en el ministro mejor visto del gabinete. En el país se venden playeras con su imagen, lo que lleva al analista Ascanio Cavallo a calificarlo como “el primer rescatado de la mina San José”.

“Hasta se lo pelean por afiliarlo los partidos de la derecha. La UDI y Renovación Nacional ya le hicieron ofertas para que sea candidato a la sucesión de Piñera en sus filas”, confió a este diario un ex empresario independiente que suele colaborar con su amigo de juventud, Piñera.

Lo cierto es que por segunda vez en lo que va del año, un país aparece unido ante la tragedia. Buscando resolver los daños y salvando vidas peor también explorando en las profundidades de las minas políticas cómo y con quién será el futuro. Un presidente que detenta 53.6% de popularidad (más de 10 puntos que hace 40 días) y que busca moldear lo que será un gobierno que está obligado a superar en resultados a todos los de la Concertación Democrática (1990- 2010) y especialmente al de Michelle Bachelet, que concluyó con una aceptación ciudadana de 81%.

“A veces, eso parece obsesionar al gobierno”, admite Cavallo. Tanto como rescatar a los 33 mineros con vida. Lo que además de una epopeya ante una de las peores tragedias chilenas de los últimos tiempos, significará que la ya famosa intuición de Piñera goza de buena salud.



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