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Pueblo que sabe premiar

6 de septiembre de 2010.

GUADALAJARA.— Era la tarde de la primera fiesta chiva en el moderno estadio Omnilife, pero Ramón Morales se la robó con ese carisma que le dio un lugar en el corazón del numeroso pueblo rojiblanco.

El experimentado zurdo fue parte de la alineación de los Estudiantes-Tecos, pero jamás adversario. Los 40 mil aficionados que acudieron al nuevo inmueble, lo vitorearon desde que salió a calentar al césped sintético.

“¡Capitán, capitán, dale capitán!” entonó la “Legión 1908” durante varios minutos. Hasta los propios jugadores del Guadalajara parecieron entender ese profundo amor hacia un hombre que defendió la casaca rojiblanca durante 11 años, los últimos tres como dueño del gafete.

Vistió la sui géneris camiseta morada del conjunto estudiantil. Qué importó. Para muchos aficionados rojiblancos fue la principal atracción en la cancha.

Hasta Jorge Vergara hizo a un lado las diferencias que tuvo con El Moncho. Quizá fue por unos cuantos minutos y como parte del protocolo, pero el dueño del Rebaño Sagrado, junto a su esposa Angélica Fuentes, entregó un reconocimiento al michoacano antes de iniciar el cotejo.

El propio Ramón se sorprendió. Fue justo cuando ambos equipos sostuvieron la tradicional reunión previa a los encuentros. El homenajeado se enteró vía el sonido local. Acudió a la cita y el abrazo con Fuentes resultó bastante efusivo. Con Vergara, bastante cumplidor.

No así con los ex compañeros, como Jonny Magallón, Patricio Araujo y Marco Fabián, quienes hasta intercambiaron algunos puntos de vista con el veterano volante mexicano.

Tarde rojiblanca en el Omnilife, aderezada con la presencia de uno de los más recientes símbolos de las Chivas.

La promoción de la cúpula rojiblanca dio resultado. Primer “Día del Aficionado” en el nuevo estadio, con los boletos a 20 pesos cada uno, y muy pocas butacas quedaron vacías, a diferencia de lo ocurrido un día antes en el duelo amistoso entre las selecciones de México y Ecuador en juego amistoso.

La reventa lo aprovechó y ofreció entradas hasta en 150 pesos. Pocas se le quedaron. Sólo los palcos presentaron una mala entrada en el inmueble.

El “¡Chivas, Chivas!” por fin retumbó en el nuevo hogar del Rebaño Sagrado, con una intensidad muy similar a la que se escuchaba en el estadio Jalisco de la avenida Independencia, ese recinto en el que Ramón Morales escribió páginas históricas con las Chivas Rayadas del Guadalajara, mismas que le fueron reconocidas ayer por un pueblo que le agradece al ex capitán rojiblanco.



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