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“Hay que cuidarse”

10 de septiembre de 2010.

La Federación Mexicana de Futbol contempla en su reglamento, desde una simple amonestación hasta diversas sanciones e incluso la separación de los seleccionados que hayan incurrido en excesos delimitados en los estatutos.

En espera del informe de la dirección de Selecciones Nacionales respecto de los alcances de la “fiesta” que tuvieron los integrantes del Tri después del partido ante Colombia, Decio de María, secretario general del organismo, se jactó de exponer al detalle cuál debe de ser el comportamiento de los futbolistas afiliados. Sí, el mismo que, en la final de la Copa de Oro 2009 realizó toda clase de señas obscenas en el Giants Stadium, ayer —en conferencia de prensa— se transformó en noble pastor.

“Todos somos seres humanos, pero también somos personajes públicos y se les pide un poco más de los que no lo son”, predicó el dirigente. “Tenemos la responsabilidad de comportarnos como personajes públicos, porque sabemos que hay quien evalúa y se pasa de esa línea para hacer juicios, pero los que somos personajes públicos tenemos que comportarnos como tales”.

De María resolvió su desliz, en 2009, con una disculpa y una multa de 170 mil pesos de su quincena. “A petición mía, el Consejo Nacional analizó el caso que presenté y fui sancionado”, aceptó en aquella ocasión, aunque se justificó al señalar que recibió reiterados insultos de los fanáticos estadounidenses.

Pero ayer, el pudoroso dirigente informó que los seleccionados —quienes quizá sólo seguían el ejemplo de sus mayores— serán sometidos a una evaluación que podría dejarles una sanción con distintos alcances, acorde a lo reglamentado: “Éste va desde amonestaciones, sanciones y separaciones”, dijo Decio. “Una compañera de ustedes acaba de mencionar lo que sucedió con el seleccionado Sub-17 [Martín Galván], a quien se le separó por algún tiempo, porque hay un catálogo de sanciones”.

De María reiteró que la dirección general de Selecciones Nacionales “tendrá que hacer una investigación a fondo, acceder a mayor información y más allá de si (los jugadores) habían roto filas, saber qué información hay para poder tomar conclusiones. Hay que tener paciencia para que se haga el trabajo”.

Reconoció que no es la primera vez que un grupo de futbolistas se junta a convivir y eso, según De María, no tiene ningún problema: “El tema es que esa convivencia deba estar dentro de los límites que habla la parte reglamentaria y para eso se tiene que abrir un proceso, hacerse llegar información y generar las conclusiones y luego su aplicación”.

Lo que no mencionó el directivo es si existía complacencia de los miembros de la Federación, dado que los festejos se realizaron en el mismo hotel de concentración. El desfile de personas que ingresaron a esa fiesta se hizo a la vista de todos y esos mismos detalles ocurren a menudo, en cualquier clase de concentraciones, sin que nadie se escandalice.

Pero cuando hay una cámara de por medio, los cómplices se convierten en jueces. “Estamos haciendo más ruido del necesario”, reculó Decio, aferrado a la investigación y al reglamento.

De María también habló de las negativas de Jonathan dos Santos en el tricolor: “Hay que sentir la verde”, opinó. “Queda claro a todos lo que significa ponérsela. La verde es la verde”. En cuanto a las gesticulaciones de Carlos Vela a la hora de ingresar a la cancha del Universitario, observó: “Nos gusta hacer más grande el tema de lo que es”. Sí, efectivamente. Así son las cosas, don Decio.



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