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¿Mexico preparado para tener una mujer como presidente?

12 de septiembre de 2010.

Casi 50% de los mexicanos cree que México está preparado para tener una mujer como presidenta, mientras que 38% opina que no y 13% más que no supo contestar, de acuerdo con una encuesta de EL UNIVERSAL.

El ejercicio revela además que de acuerdo con la simpatía partidista, de los que prefieren al PAN 57% creen que el país está listo para ser gobernado por una mujer; en el PRD, 48% y en el PRI, 46%.

Son los hombres de 18 a 39 años los que muestran mayor convencimiento en ese sentido, con 44%, y entre las mujeres prácticamente es el mismo por grupo de edad, con 53% y 54%.

Entre mayor escolaridad se tiene, el apoyo a la posibilidad de que una mujer sea titular del Ejecutivo federal aumenta, de manera que hasta primaria es 44%, hasta secundaria, 47%, hasta preparatoria, en licenciatura y más 56%.

En el arranque de la próxima sucesión en la Presidencia de la República, se asoman nombres de mujeres en el poder como la dirigente del PRI, Beatriz Paredes, cuyos logros electorales la perfilan como pieza importante de su partido.

Mientras que la legisladora del PAN, Josefina Vázquez Mota, incrementa su capital político.

JOSEFINA VÁZQUEZ MOTA

Como secretaria de Estado diseñó planes contra la pobreza y creó la prueba ENLACE. Nuevos encargos y metas propiciaron su migración de la SEP a la coordinación del PAN en San Lázaro, a la estridencia política, a forjar acuerdos Su labor al frente del PRI le permitió resucitar al partido luego de dos derrotas presidenciales consecutivas. Se va, dejando a ese instituto político como el único que tiene presencia en todo el territorio nacional

Ejes: ideas claras y propósitos firmes

En medio del caos del Palacio Legislativo, que es jungla de pasiones, riesgos y desilusiones políticas, en el que es muy difícil el triunfo, un día de septiembre de 2009 Josefina Vázquez Mota, la coordinadora novata de los diputados del PAN, se presentó ante los periodistas.

Los informadores entraron a la atmósfera de esa mujer, en un auditorio del grupo. Se respiraba aire fresco. Unas banderas enmarcaron la imagen de equipo de su bancada. La escena era de otra parte, no de San Lázaro. Allí, hasta el político más experimentado se hunde en el torbellino de preguntas, empujones, sombras que afean el rostro o golpes —a microfonazo limpio— en labios, dientes, mejillas, orejas. El saldo es el desaliño, gajes del oficio político.

Esa mañana podía verse a Vázquez Mota de sonrisa continua, impecable vestimenta, con un cuidado personal plus, ademanes suaves, voz modulada. Cierta tensión, atribuida al estreno de trinchera. ¿Esa dama delgada y cordial iba a cohabitar con los varones del Congreso? ¿Aguantaría la vorágine de negociaciones y las sesiones hasta la madrugada?

Nuevos encargos y retos propiciaron su migración del la Secretaría de Educación Pública a San Lázaro, a la estridencia política, las tomas de tribuna, repudios irreductibles de la oposición, a los márgenes del fracaso sin paracaídas.

Toda la vida sonríe. Se levanta a las cinco de la mañana. Emprende, rigurosa, un programa de actividades. Es un ser político. En el trato continuo es cariñosa, afectuosa. Calidez hasta para el fuego amigo. En paralelo, la doble jornada de madre de tres princesas.

En este septiembre de 2010 preside la Junta de Coordinación Política, o sea, el club de líderes de San Lázaro. Seis lobos y la dulce Josefina con la brújula de ese liderazgo colectivo. Con ella está su atmósfera de aire fresco, de cada cosa en su lugar.

Se llama Josefina Eugenia. Hay en ella una glándula de voluntad firme, con la que ha sobrevivido a estratagemas de personalidades tan poderosas como Marta Sahagún y Elba Esther Gordillo.

Era secretaria de Desarrollo Social (Sedeso) cuando la esposa del presidente Vicente Fox le informó en Los Pinos que a partir de ese momento ella, Marta, manejaría el presupuesto de la Sedesol. La negativa de Josefina Eugenia fue fulminante. Ganó una batalla con tácticas del Arte de la guerra.

La noche del 14 de mayo de 2008, en víspera de la firma de la Alianza por la Calidad Educativa, recibió un regalo de parte de Elba Esther Gordillo: un bolso grande, de lujo, con una tarjeta en la que la presidenta del SNTE le pedía que la estrenara en el evento que se llevaría a cabo en Palacio Nacional. Vázquez Mota y sus asesores vieron una trampa en el regalo. Llevó el accesorio y, en efecto, la maestra, complacida, expresó un elogio, sólo que en ausencia de Felipe Calderón. Era previsible que al estar frente el mandatario la chiapaneca mencionaría el objeto regalado y en ese momento la imagen de la secretaria se habría desmoronado. Sólo que Vázquez Mota al dar el paso definitivo dejó la tentadora bolsa en la sala de espera del evento.

Su relación con gobernadores le dio capital político propio. Tejió y logró apoyos de priístas para Felipe Calderón. Eso fue oxígeno de sobrevivencia al lado de Juan Camilo Mouriño, cabeza del grupo más fuerte en el poder, y al que ella es ajena.

Es panista desde 2003. Ha entablado amistad con gente de la talla de Luis H. Álvarez y María Elena Álvarez de Vicencio, lo rancio del abolengo del PAN. Hoy va a todas, con las bases del panismo, pero no hay sector o grupo que se adjudique su origen o apoyo militante.

Sus opositores están en el grupo en el poder que opera desde Los Pinos; su capital ha crecido a la velocidad de su trato con la pluralidad de fuerzas de San Lázaro, la posta a la espera de 2012 desde la que declinó la candidatura por el estado de México.

Los padrinos iniciales habría que buscarlos en el sector privado. Trabajó en la empresa Comex, que dirige Alfredo Achar. Es reconocida en Coparmex como conferencista.

En la Sedesol y la SEP aplicó herramientas para atacar la pobreza. Sistemas de medición y de estudio de acciones y resultados dieron valor propio a su gestión. Introdujo los conceptos de pobreza (alimentaria y patrimonial), así como la prueba ENLACE.

La diputada federal Josefina Vázquez Mota tiene dos padrinos en su carrera: ideas claras y propósitos firmes.

BEATRIZ PAREDES

Su labor al frente del PRI le permitió resucitar al partido luego de dos derrotas presidenciales consecutivas. Se va, dejando a ese instituto político como el único que tiene presencia en todo el territorio nacional

Fortalezas: ir a fondo y evitar la confrontación

Beatriz Paredes es una mujer franca, ama la canción y las noches de guitarra. Cuando se platica “en corto” con ella evidencia que le molesta la soberbia, que prefiere estar lejos de los reflectores, sin protagonismo en prensa, y valora las reuniones pequeñas con los militantes de su partido: el PRI.

A seis meses de que concluya su presidencia nacional en el PRI, durante los últimos tres años y medio prácticamente resucitó a este organismo político tras dos derrotas presidenciales consecutivas; lo ha reposicionado como principal fuerza territorial del país y como el partido a vencer en 2012.

Hoy, en el arranque de la próxima sucesión en la Presidencia de la República, los resultados electorales, la operación en el interior del tricolor y la fortaleza que he establecido frente a sus oponentes la perfilan como presidenciable del Revolucionario Institucional.

La fuerza política adquirida por Paredes Rangel durante los últimos meses no es casual y ello ha generado a su alrededor, dentro del propio PRI, dos círculos: el de sus incondicionales, respaldado por la mayoría de los gobernadores, y el de sus enemigos, donde ubican a Roberto Madrazo.

De acuerdo con algunos de sus principales colaboradores, consultados por EL UNIVERSAL, sus fortalezas son: capacidad de aglutinar a las “fuerzas vivas” del partido, el control y apoyo incondicional de las dirigencias estatales y municipales, el respaldo de los gobernadores.

Sus debilidades, comentan, son: los ataques por motivos de salud —el 20 de julio de 2009 recibió tratamiento médico de urgencia en el Centro Médico ABC para impedir que, tras ocho meses de dolencias por hipertensión arterial, sufriera un infarto por angina de pecho—, Madrazo y los gobernadores de Sinaloa y de Oaxaca.

Además, hay ex gobernadores que durante el liderazgo de Paredes en el PRI han fijado distancia del partido, como el poblano Manuel Bartlett y el oaxaqueño José Murat.

Pero Paredes ha evidenciado su capacidad para reunir a las denominadas “fuerzas vivas” del priísmo, para tomar decisiones de fondo, evitar la confrontación, y su capacidad de negociación con otros partidos políticos.

La lideresa del PRI ha tardado en fijar posiciones en torno al aborto, el incremento al IVA en 2009, matrimonios entre personas del mismo sexo, pero, afirman quienes más la conocen, tiene mucha sensibilidad política sobre esos temas.

Su círculo más cercano de colaboradores lo integran Jorge Carlos Ramírez Marín, actual presidente de la Cámara de Diputados; Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI ante el IFE; Humberto Lepe, Ildefonso Guajardo, Javier Guerrero, Arnoldo Ochoa, Graciela Ortiz, Joel Ayala, Guillermo Hopkins, Óscar Levín y Jesús Kumate.

Cruz López, dirigente de la Confederación Nacional Campesina, representa a uno de los sectores que más la apoyan, al igual que el senador Carlos Aceves del Olmo, carta fuerte del sector obrero, y Emilio Gamboa, líder del sector popular.

El trato con Enrique Peña Nieto es “institucional”, dicen sus cercanos. Fidel Herrera es su amigo, y tiene un respeto, recíproco, con el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, identificado como cercano a Elba Esther Gordillo. Ante el asesinato de Rodolfo Torre Cantú en Tamaulipas, apoyó la decisión de que Egidio, el hermano del candidato asesinado, fuera el sustituto.

De acuerdo con integrantes de su equipo, Paredes ha influido en la mayoría de las designaciones de los candidatos a gobiernos estatales y de los principales municipios en disputa, pero ha logrado acuerdos con los gobernadores y dirigencias estatales para presentar al mejor candidato.

En números, pese a que el proceso ya estaba adelantado, el liderazgo de Paredes influyó en los resultados electorales de 2007.

Ese año se realizaron 15 elecciones, tres de gobernador: ganó la gubernatura de Yucatán y los comicios intermedios de Chihuahua, Durango y Oaxaca, repunta la votación en baja California y Zacatecas y golpea fuerte al PAN en Aguascalientes.

Hoy el Revolucionario Institucional es el único partido que tiene presencia en todo el territorio nacional, cuenta con 32 dirigencias estatales, 2 mil 457 dirigencias municipales y 64 mil 389 dirigencias seccionales electorales a lo largo del país. Hoy, sus “corrientes vivas” están más unidas que nunca, han dicho viejos y nuevos priístas



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