Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
Todos seremos Juárez

27 de septiembre de 2010.

Terribles problemas ha enfrentado Ciudad Juárez en esta coyuntura de crisis de violencia sin freno en su espacio urbano vital. La ciudad ha sufrido en carne propia el terror de una lucha llamada “guerra” que a final de cuentas desangra día con día a cuerpos y almas.

Terribles problemas ha enfrentado Ciudad Juárez en esta coyuntura de crisis de violencia sin freno en su espacio urbano vital. La ciudad ha sufrido en carne propia el terror de una lucha llamada “guerra” que a final de cuentas desangra día con día a cuerpos y almas.

La inversión anunciada con alarde de coyuntura, parece que no llega en la mínima medida deseable, dadas las condiciones posibles de un régimen de poder que naufraga en la voracidad electorera. Tan es así que hoy el futuro de la ciudad se ve comprometido por las viejas y no tan viejas cuentas pendientes entre los políticos que ya se apoltronan en las sillas respectivas para ejercer el poder en el estado y el municipio; pendientes en los cuales se entrecruzan odios mal ocultados y resentimientos siempre evidentes, padrinazgos políticos fallidos y traiciones mutiladas de remordimiento moral, todo ese caldo de cultivo inmediato acompañado por un gobierno federal que ya se absorta en el 2012, claro, rodeados todos de sus respectivas facciones alistando la esgrima mafiosa.

En ese sentido, seguramente la desinformación es enorme, pero lo que sí es certero es el intento de sacar “partido” electorero y político en la intención profunda del grupo del PAN que propone o promueve el Estado de excepción. “Excepcionalizar” Ciudad Juárez, significaría de facto romper la columna vertebral del dominio político priísta en todo el estado de Chihuahua; desaparición de garantías individuales, suspensión indefinida de la vigencia de la Constitución y, por supuesto, permisividad discrecional para gobernar a punta de “decretazos” del Ejecutivo Federal, son de hecho un escenario de laboratorio y final devastación de Ciudad Juárez, con el sentido de un “sospechosismo” que se aplicaría en la recuperación del poder estatal por vías alternas a las desprestigiadas elecciones. Sin embargo, con todo y la posible “excepcionalización”, la República entera padecería el estrago de la fractura de la soberanía de las ruinas del estado de derecho, continuando la desgraciada ruta anunciada de Estado mafioso-fallido-excepción, culminando quizá en un desdichado golpismo militar tardío. Continuando con esa lógica, miles de millones de pesos se prometieron y comprometieron para salvar a Ciudad Juárez, aparte del tiempo escaso, los recursos se burocratizan y toman sesgos inevitablemente tendentes a favorecer posiciones partidistas y de coyuntura electoral. El sistema es difícilmente creíble y por ende motiva muy poco al seguimiento cívico de sus pregones de transformación social. En Ciudad Juárez siguen faltando escuelas, hospitales, campos deportivos, así como todo el aparato de equipamiento de infraestructura de servicios que demanda la ciudad para despresurizar su actual tensa situación. El problema, sin embargo, no es de cuantiosa inversión solamente; los rezagos acumulados son también ya de índole mental y carácter traumático en no pocas ocasiones, hay por ejemplo, 75 mil “ni-nis” contabilizados en la ciudad, lo cual hace pensar de inmediato en el complejo destino de una generación con vocación de drama individual y de tragedia colectiva. No parece necesario recordar que un sistema político y social que sacrifica las expectativas generacionales de su juventud, se condena irremediablemente a su colapso. Es necesario que los empresarios y los liderazgos sociales se aboquen a realizar un trabajo de gestión, inversión, educación y culturización que impacte un estado de cosas que ya no resiste la misma ración de retórica y disfuncionalidad política, que amenaza a la ciudad en su misma existencia histórica, y lo que es más grave, su expectativa de cumplir con una vocación de identidad nacional que la hace paradigmática en la subsistencia de la República. De la misma manera, es de importancia vital que los medios de comunicación en esta frontera, estén siempre a la altura de su inteligencia, prestigio y liderazgo histórico, evitando con rigor profesional y credibilidad lograda, destejer por la noche lo que con gran esfuerzo y dedicación han tejido durante el día; hoy, la inteligencia comunicativa no se puede dar el lujo de tropezar con lapsus inconcebibles, mucho menos después de retar con inédito valor a un Estado que desfallece en lo fallido. Sin duda, por lo que el desafío implica, “Todos seremos Juárez”.



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