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Diputados premian a Pacheco… sin conocer su obra

14 de octubre de 2010.

México.- La Asamblea Legislativa del Distrito Federal reconoció ayer la trayectoria del escritor José Emilio Pacheco al entregarle, en Sesión Solemne, la Medalla en Artes. Los legisladores también reconocieron la labor artística de Benjamín Correa y Susana Alexander, a quienes entregaron las medallas en Ejecución Musical y Artística 2009, respectivamente.

No obstante, la entrega de los galardones se vio opacada por la incultura de los legisladores, quienes al intentar demostrar su conocimiento de la obra de José Emilio Pacheco terminaron por atribuirle títulos de otros autores.

Tal fue el caso del diputado priista Cristian Vargas Sánchez, mejor conocido como el dipuhooligan, quien al resaltar el trabajo literario de Pacheco le adjudicó la autoría de Crónica de una muerte anunciada, en realidad obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez: “Para José Emilio Pacheco mis respetos, te quitas el sombrero frente al señor. Sus obras literarias son muy buenas, conozco una porque desde la escuela te enseñaban la de Crónica de una muerte anunciada y es muy buena”, afirmó.

Más tarde, en entrevista con MILENIO, Vargas Sánchez aclaró que el título al que intentaba referirse era Las batallas en el desierto y que por un “error involuntario” citó otro libro. “Me equivoqué, discúlpenme”, pidió.

En situación similar, la presidenta de la Comisión de Cultura de la ALDF, Edit Ruiz Mendicuti, presentó al poeta mexicano ante el Pleno de la Asamblea atribuyéndole la creación de Un tranvía llamado deseo, del escritor Tennessee Williams, así como los Cuatro cuartetos, de T.S. Eliot, obras de las cuales el galardonado realizó destacables traducciones.

Al recibir la Medalla al Mérito en Artes 2009, el escritor José Emilio Pacheco agradeció a los asambleístas que se hayan acordado de las artes y las letras en este momento tan terrible por el que pasa el país.

“Llego ya muy tarde a todas estas cosas y tengo muy poca práctica, me han pasado cosas terribles. La semana pasada con el doctorado en la universidad me dieron una medalla; nunca había tenido una de oro, entonces me puse a verla, la abrí, la acaricié, pero como un avaro, y no me di cuenta de que tenía la cámara de televisión; salí así, pero no saben ustedes con qué delectación, viendo la medalla”, recordó al momento de la entrega del galardón.



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