Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Inevitable Comparar

19 de octubre de 2010.

Después del emotivo y multimediatizado rescate de los 33 mineros en Chile ha venido en nuestro país una oleada de opiniones que comparan la situación en este país y la tragedia que se vivió en Pasta de Conchos, sobra enumerar lo que sobradamente se ha dicho desde las múltiples perspectivas que han abordado el asunto: desde el punto de vista técnico, desde el análisis de las acciones de gobierno y las responsabilidades, o desde lo que resulta mucho más subjetivo, pero absolutamente atinado: la diferencia en la actitud en ambos casos.

Dejemos en claro primero lo que atañe a estos puntos: sí, efectivamente, fueron condiciones materiales muy distintas y ya los especialistas han reseñado los puntos fundamentales de ello; sí, también son dos gobiernos abismales respecto a la forma en cómo se ha tratado el asunto,, y por supuesto que el punto medular de ello está observar las actitudes de ambos gobiernos, la solidaridad y el apego, la sensibilidad absoluta a la tragedia humana, a las historias, a las familias, cada uno de los 33 mineros pudieron mostrar al mundo su rostro desde lo más profundo de la tierra, sus vidas le dieron la vuelta al mundo.

Acá, nuestros 65 mineros han pasado a nuestra historia reciente como una más de las tragedias que vivimos ya casi como parte de lo cotidiano, probablemente ninguno de nosotros pueda recordar un nombre o una historia de vida de ellos, recordamos sí a los protagonistas políticos de la historia, a los que no hicieron, por no poder o no querer, y los resultados están ahí a la vista de todos: mientras en Chile la gente se unión solidariamente al fenómeno, vivió el rescate en vilo, como una causa colectiva, en nuestro país tal parece que no logramos unirnos frente a ninguna causa.

Reviven las críticas al asunto de los mineros a raíz de mirar la experiencia en otro país, pero al hacer esta comparación y reprochar lo evidentemente reprochable a los responsables o presuntos responsables de lo que sucedió aquí, no podemos dejar de lado también una critica a lo que somos como opinión pública, al fácil olvido en el que dejamos los más graves asuntos y cómo vamos de novedad en novedad quitando el dedo del renglón con una facilidad impresionante. La desmemoria se ha vuelto una regla, y la falta de sensibilidad que le achacamos a nuestros gobiernos es en muchos sentidos también nuestra.

Los mineros han sido olvidados por todos, como los niños de la guardería ABC, como los indígenas de Acteal, como los desaparecidos de los 70, como ahora los que mueren todos los días en esta guerra sin cuartel, es terrible nuestra cultura de la desmemoria, y es justo ahí donde germina la injusticia. Si nuestro sistema no imparte justicia, si ahora mismo la ONU hace un llamado a nuestro gobierno para que ofrezca cambios reales en el sistema de impartición de justicia, es porque no hemos exigido más, porque no hemos mantenido los señalamientos para que se ejerza la legalidad conforme a derecho y no queden todos los crímenes en la impunidad.

Olvido e impunidad son eslabones de la misma cadena, van de la mano, quienes olvidamos permitimos que la justicia, ciega, pierda el camino que debe seguir, en línea recta, sin sacarle la vuelta a los problemas. Pero hablamos aquí no sólo de la memoria que sirve para reprochar una y otra vez con los mismos argumentos, es importante construir una memoria activa en la sociedad civil, una postura crítica que busque y encuentre caminos para actuar. Es caso chileno es para sentir vergüenza, para ver en el espejo de lo posible lo que no hemos hecho, la comparación es triste por dónde se vea.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias. Cd. Juárez, Chihuahua a 19 de Octubre de 2010



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