Weekly News

La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Suspicacias e implicaciones

30 de diciembre de 2010.

Respecto al caso del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, se han aventurado las más variadas hipótesis, se buscan respuestas y se dan interpretaciones, pero todo invariablemente en el terreno de la especulación, pues no contamos ni con la información ni con los instrumentos adecuados para llegar a conclusiones certeras, es por ello que la reflexión que haremos sobre ello no toca esas vertientes, sino va hacia algo que en nuestra opinión es de la mayor importancia y que parece no estar siendo considerado ni por las partes involucradas, ni por los mismos medios, ni los representantes del gobierno.

Esto es, el efecto o los efectos de la desaparición y reciente aparición de este personaje, las formas en que se dieron los hechos y el manejo en general de la situación: absolutamente todo ha dado pie a las mayores sospechas, a la especulación y al secretismo, nuevamente se construye la escena de las conspiraciones internas, se pretende dar a entender que hay hilos sueltos, que se tienen que atar cabos para llegar a las respuestas correctas; pero no se trata de un tema menor, no es un asunto de politiquerías o dimes y diretes.

Se trata de uno de los problemas más graves de seguridad que están afectando a todo el país, el secuestro es una herida abierta que deja su marca en ya miles de familias mexicanas, los actuales esfuerzos legislativos al respecto son una clara prueba de la magnitud de esta problemática. En este sentido, el secuestro de una figura pública, como el mismo afectado ha dicho, debiera de ser uno más dentro de todos los secuestros que lamentablemente suceden, pero no lo es, tiene a su disposición la completa atención de todos los medios de comunicación y los canales del ejercicio del poder para abrirse puertas y manejar la situación a su antojo, al punto de que haya sido el mismo Fernández de Cevallos, según su propio dicho, cabeza de las negociaciones de su liberación.

Están siendo irresponsables, el manejo mediático de este asunto es de lo más irresponsable que hayamos visto en la esfera pública en los últimos tiempos, el espectáculo alrededor del asunto, la sospecha de ser un montaje o no, las suspicacias, todo ello está demeritando el hecho mismo del secuestro; el mismo Diego, con sus llamados a ser tratado como uno más, a poner por encima de su caso otras prioridades en la justicia nacional, sabe perfectamente el efecto político y mediático que eso tiene. No se han ocultado las negociaciones, ni el hecho de que se haya pagado un rescate, el que las autoridades competentes se hayan hecho a un lado para dejar en manos de la familia y amigos el manejo del delito.

El juego del discurso, las supuestas implicaciones políticas, calificadas de “puro rollo” por el propio Presidente, la espectacularidad de la aparición y los análisis que ha suscitado, todo ello enrarece la atmósfera del secuestro como tema prioritario de seguridad, una de las principales medidas para frenar sus efectos nocivos es precisamente el que se ponga en manos de las autoridades, que no se paguen las cantidades demandadas para frenar el motivo esencial de los secuestros, y que sean los cuerpos especiales de rescate los que se encarguen de la liberación de los secuestrados. Todo ello en teoría, pero en la realidad, en nuestra realidad, los famosos casos de secuestro que cocinan aparte. Diego sabe bien las implicaciones de su desaparición y aparición, su altura política exigiría un manejo más responsable de ello.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.

Cd. Juárez, Chihuahua a 28 de Diciembre de 2010



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