Weekly News

La opinión de
Sergio Armendáriz
Libertad bajo palabra

4 de enero de 2011.

Para iniciar este año 2011 querido lector, deseo manifestar más un sentimiento personal que algún tipo de argumentación acerca de determinado y sesudo tema. Considero que es realmente poco en cuanto a contenidos felices que se puedan expresar en relación al recién terminado 2010 y también en el beneficio de la duda respecto al incipiente 2011. .

Tragedias, dramas, violencia, dolor y las diversas modalidades de sufrimiento, dan escaso margen a la atención y a la inteligencia en cuanto al entusiasmo o la ilusión de un porvenir que aun se avizora como horizonte nublado. Estoy convencido que la vida es un prodigio cósmico, y en ese sentido, la existencia personal es un privilegio que ampara su grandeza en el misterio de la revelación de la persona, con todos sus avatares, sus recovecos, sus lágrimas y sonrisas, sus desafíos y retos, su principio maravilloso y su fin inevitable. Sin embargo, también tengo claro que no para todos es igualmente perceptible la existencia del prodigio privilegiado.

Hay en el mundo, en Ciudad Juárez en lo particular, inmensas islas de dolor, de carencias, miserias y desigualdades aberrantes, circunstancias que hacen imposible percibir la grandeza a la que me refería líneas arriba. En verdad, es titánica la tarea de sacar adelante las condiciones para la dignificación de la vida humana que transcurre en medio de tanta irracionalidad maldita, en ese sentido y para no aburrirle, solamente quiero afirmar brevemente lo obvio, únicamente en lucha unificada, en la búsqueda legítima de la concordia, podremos transitar por esta etapa oscura de esta frontera que nos da para vivir y que tantos confundidos se empeñan suicidamente en desvivirla.

Más allá o tal vez más acá de alguna receta tan imposible como milagrosa para la regeneración social, quiero afirmar en esta entrega editorial que hay factores que le dan esperanza y calidad, conformidad y realización a la vida humana, a la vida propia, hablo por lo mismo de lo que ya me permití afirmar al inicio de este escrito editorial, de una actividad que remite a una forma de satisfacción personal y por lo tanto de sensación placentera, quizá de condición de felicidad, es decir, deseo externar el gusto de aprovechar una realización indudable de la sociedad fronteriza a lo largo de una buena cantidad de años: la posibilidad efectiva de pensar y escribir con libertad, la existencia de condiciones para desarrollar los sentidos plurales del lenguaje publicado, la conciencia en ejercicio respecto a la palabra impresa. Parafraseo el título de la obra de Octavio Paz al citar la “Libertad bajo Palabra”, mi intención en tal sentido es reafirmar mi convicción personal de que únicamente a través de la comunicación será posible llevar adelante la inteligencia de imaginar horizontes sociales distintos para Ciudad Juárez.

Los medios de comunicación, las empresas editoriales deben continuar con la elevación del esfuerzo para garantizar el respeto y la calidad del pensamiento inteligente convertido en patrimonio simbólico y público, sin duda, el universo de la libertad de comunicación es un hecho logrado en Ciudad Juárez, sin embargo, no debe considerarse como una adquisición eterna, por el contrario, existen nubarrones de violencia que asoman su aroma odioso de amago y censura, de hecho, ya se cuenta con acontecimientos de ataque abierto al ejercicio de la palabra libre.

Ante la violencia bárbara y la respuesta institucional en sentido opuesto, está la obligación de salvaguardar el escenario que de manera extraordinaria gozamos los que hemos decidido transitar por el camino complejo de la palabra libre, es un verdadero compromiso con la civilidad de una democracia debilitada, disminuida por una serie de factores que aquí en este mismo espacio de El Diario, se han manifestado a partir de la colaboración de varias inteligencias luminosas que en lo cotidiano, hacen de la palabra compromiso liberador, pensamiento analítico bienintencionado. En verdad, es sumamente deseable que la palabra comunicativa en Ciudad Juárez asuma en todos los casos una obligación de preservación y crecimiento, esa palabra que da sentido colectivo y panorama de futuros posibles, es auténticamente, el último refugio de la república. En lo inmediato quisiera desearle con simpleza, feliz año 2011.



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