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Aceleran entierro de víctimas de las lluvias en Brasil por orden judicial

15 de enero de 2011.

Nueva Friburgo, Brasil.- Las autoridades de Nueva Friburgo, una de las ciudades del estado brasileño de Río de Janeiro más afectadas por las lluvias que han dejado al menos 549 muertos, aceleraron el entierro de las víctimas, incluso sin reconocimiento, para cumplir una orden judicial que busca prevenir la expansión de epidemias.

"No hay más condiciones de conservar los cuerpos que esperan el reconocimiento de las familias de las víctimas debido al elevado estado de descomposición en que se encuentran", explicó a Efe el coordinador municipal del Ministerio Público, Hedel Nara Ramos, al justificar su decisión.

Del total de víctimas de las inundaciones y principalmente de los deslizamientos de tierras, que sepultaron numerosas viviendas construidas en las faldas de las montañas, 248 han sido encontradas en jurisdicción de Nueva Friburgo.

La mayoría de los cadáveres identificados y reclamados por los familiares de las víctimas ya ha sido sepultado, pero el Instituto Médico Legal está desbordado con los demás.

"Esos otros cuerpos fueron sometidos a los procedimientos de identificación por impresión digital, fotografía y hasta muestras genéticas, pero no han sido reconocidos por sus familiares o no han sido reclamados", explicó Ramos.

Los restos mortales que ya pasaron por esos procedimientos de identificación serán sepultados este sábado por la alcaldía en el cementerio Trilha do Céu para cumplir la determinación del Ministerio Público.

"Calculamos que realizaremos 80 entierros apenas hoy", afirmó Rui Carlos Marques Teixeira, administrador del cementerio.

Pero la lluvia que volvió a castigar con intensidad la ciudad a partir del mediodía de hoy puede dificultar el proceso debido a que el cementerio está en la cima de un cerro y en un lugar de difícil acceso para los camiones del Ejército en que son transportados los cuerpos.

Según la Defensa Civil, además de 248 muertes, las lluvias dejaron sin vivienda a 3.600 personas en Nueva Friburgo.

La ciudad vive entre el caos y la destrucción cuatro días después de los temporales de la madrugada del miércoles que devastaron varias ciudades de la llamada región serrana de Río de Janeiro.

En los barrios más afectados, como Vila Amelia, muchas calles aún están bloqueadas por piedras, toneladas de tierra, lama y árboles, lo que impide el paso de vehículos y el acceso de los socorristas.

Los habitantes de estas áreas aún esperan la llegada de los equipos de rescate para que los ayuden a retirar los escombros.

En algunos locales de Nueva Friburgo aún no hay suministro de energía eléctrica y otros sufren con la falta del servicio de agua desde el miércoles.

El comerciante Carlito Salas, dueño de un bar que fue parcialmente destruido, reconoce que necesitará mucho tiempo para recuperar el local.

"Sé que va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos el barrio de vuelta. Muchos años. Pero al menos estamos vivos para trabajar y luchar de nuevo", afirmó.

En el centro de la ciudad el escenario también es desolador. El barro cubre todas las calles y andenes, y los locales comerciales, así como algunos hoteles, permanecen cerrados.



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