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Crecen maquilas pese a situación de violencia en Ciudad Juárez

24 de enero de 2011.

Ciudad Juárez. — A pesar de la debilidad de la economía estadounidense y del narcotráfico, que ha hecho de Ciudad Juárez la urbe más peligrosa del planeta, las fábricas maquiladoras están de parabienes. Estas plantas ensamblan productos de toda clase, desde pastillas de frenos hasta televisores de plasma, a partir de partes importadas sin aranceles por empresas estadounidenses para ser reexportadas a EEUU. Hoy se están expandiendo y contratando más personal, e incluso se abren nuevas plantas, en parte porque hay firmas estadounidenses que trasladan sus operaciones de China a México para abaratar costos.

El repunte de las aproximadamente 350 maquiladoras que hay en Ciudad Juárez es el único aspecto alentador de una ciudad en la que la violencia del narcotráfico causó la muerte de más de 7.000 personas en los últimos tres años. Las maquiladoras podrían ser un indicio asimismo de una recuperación de la economía mexicana, luego de la crisis de 2009. Varias realidades.

“En Juárez hay varias realidades que compiten en estos momentos”, dice Bob Cook, presidente de la El Paso Regional Economic Development Corporation, ciudad hermana de Ciudad Juárez ubicada del lado estadounidense de la frontera. “La violencia no afecta nuestra industria y los cárteles no hicieron desaparecer todas las ventajas que hay para poner negocios” al sur de la frontera.

El desempleo en Ciudad Juárez es alto, 7%, comparado con el promedio nacional de México que es del 5,4%. Pero fábricas que dieron licencia a sus empleados en 2008 y 2009 están contratando gente y pagando horas extra. Las maquiladoras generaron 26.000 nuevos puestos en Ciudad Juárez entre julio de 2009 y agosto de 2010, cuando empleaban a más de 192.000 personas. Pero todavía hay mucho terreno por recorrer, ya que hace tres años el sector empleaba a unas 250.000 personas, una quinta parte de la población de la ciudad, que es de 1,3 millones.

Cook dice que desde 2008 se han otorgado 106 permisos para la instalación de nuevas maquiladoras. Otras 15 empresas han anticipado que planean abrir plantas o ampliar las que ya tienen, generando otros 11.400 empleos. El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, afirma que el año pasado se instalaron 12 maquiladoras trasladadas desde China a lo largo de la frontera, muchas veces en áreas sacudidas por la violencia del narcotráfico como los estados de Baja California, Tamaulipas y Chihuahua, donde se encuentra Ciudad Juárez.

Mejora sustancial. A nivel nacional, el sector de maquiladoras despidió a cientos de miles de personas desde octubre de 2000, cuando llegó a emplear 1,3 millones de personas. Pero México ahora le está haciendo fuerte competencia a China. Las importaciones estadounidenses de productos fabricados en México ascendió a 168.000 millones de dólares en los 11 primeros meses del año pasado, un aumento del 35% en relación con 2009. Las importaciones estadounidenses de China, en tanto, subieron casi un 24% y alcanzaron los 264.000 millones de dólares.

Ahora que en EEUU hay menos crédito disponible, muchas firmas no pueden darse el lujo de esperar cargamentos que llegan por mar desde Asia y demoran mucho. Les resulta más económico abrir plantas en Ciudad Juárez, Tijuana y otras localidades fronterizas, abaratando mucho el costo de los fletes.

Pascual dice que México es cada vez más atractivo que China por la devaluación del peso en momentos en que la divisa china se fortalece. Y las diferencias salariales se están acortando. Los costos en China han aumentado, dado que ahora Pekín trata de imponer más regulaciones ambientales. La industria de las maquiladoras sintió la violencia de Ciudad Juárez en carne propia el 28 de octubre, cuando tres autobuses que transportaban trabajadores de los turnos nocturnos de las maquiladoras a comunidades fuera de la ciudad fueron acribillados. Murieron cuatro personas. No hubo arrestos, algo que no llama la atención en una ciudad donde rara vez se apresa a los asesinos.

Guardias armados. Desde ese episodio, camionetas con guardias armados escoltan a los autobuses. Ciudad Juárez es recorrida a diario por una cantidad de viejos autobuses escolares estadounidenses pintados de verde y blanco, que llevan y traen empleados de las maquiladoras. Algunos trabajadores reúnen dinero entre ellos y compran autos viejos en Estados Unidos que usan para transportarse en grupo.

“Claro que tienes miedo, pero hay que ir a trabajar”, admite Luis García, de 36 años, quien gana el equivalente a 65 dólares semanales cortando el cuero para asientos de autos para la empresa Eagle Ottawa, de Michigan.

Epson, la enorme empresa electrónica japonesa, cerró una planta que fabricaba cartuchos de tinta para impresoras y se llevó los 25.000 empleos. Epson dice que se fue por la crisis económica mundial y no por la violencia.

El alcalde de El Paso, John Cook, asegura que otras empresas podrían irse si la situación empeora. Pero Alan Russell, presidente de Tecma Group, de El Paso, dice que la situación es lo suficientemente segura como para que la empresa opere 18 maquiladoras en Ciudad Juárez. Cuatro de sus clientes suspendieron sus operaciones en Ciudad Juárez en 2009 debido a la crisis económica estadounidense, pero Tecma agregó cinco firmas en 2010. A diferencia de Eagle Ottawa, el alcalde Cook recomienda no llevar guardias armados en los transportes y su personal de seguridad no porta armas. “Esto no es una guerra en defensa de ciertos ideales ni una guerra religiosa”, expresa. “Es algo puramente económico. Las matanzas están relacionadas con el narcotráfico”.

“Los costos de China subieron tanto que no tiene sentido seguir produciendo allá”, comenta por su lado Bill Parisen, vicepresidente de una firma californiana que emplea 60 personas en Ciudad Juárez. Parisen pasa dos semanas al mes en Ciudad Juárez, aunque dice que va únicamente a lugares seguros, empleando rutas vigiladas por las autoridades con la ayuda de la policía nacional y del ejército. “La gente me pregunta, «¿cómo puedes ir a Ciudad Juárez?»”, comenta. “Pero voy allí y veo gente trotando, gente paseando al perro”.

Alberto Hernández, especialista en control de calidad que trabaja en una planta de Cisco Systems desde que tenía 15 años en Ciudad Juárez, dice que “en el trabajo uno está a salvo. Afuera, no hay control. No hay leyes”.

elmonetario.com.mx



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