Weekly News

La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
EU y China, la postura hacia los Derechos Humanos

25 de enero de 2011.

La visita de estado del presidente chino Hu Jintao a Estados Unidos ha dejado más de una lección diplomática en el camino y mucho por analizar a quienes pretendan desentrañar el devenir del mapa geopolítico mundial; pero sobre todo, hay un punto en este hecho que no podemos dejar pasar, además de por su importancia global y sus implicaciones en diversas direcciones, porque nos involucra a los mexicanos y a los fronterizos de manera muy cercana: la visión que demuestra, un tanto entre líneas y otro tanto de manera muy evidente, respecto al lugar que da Estados Unidos, y con ello la administración Obama, hacia los Derechos Humanos.

Si la herencia, las tradiciones, la cosmovisión o la estructura social de un país es distinta diametralmente a la de otro no ha sido nunca un argumento para poner en un renglón menor el respeto a los Derechos Humanos, pero es una posición cómoda, los aparentes reproches e inconformidades que se ponen en público hacia el gobierno chino, la pretensión de la charlas en privado acerca de esa materia, e incluso la presión del Congreso estadounidense que parece tener muy poco eco en el gobierno oriental, por una razón muy simple, esas consideraciones están muy por debajo de los intereses comerciales y la presión económica que existe en esa relación.

Este ejemplo demuestra con claridad como las prioridades de Estados Unidos se marcan por la balanza del poderío económico y los temas de impacto social son un renglón muy por debajo de sus líneas prioritarias. Entendamos entonces el resto de las decisiones que toma esta poderosa Nación sin considerar las implicaciones humanas de ello, veamos cómo la política migratoria tiene sentido para sus intereses si no tenemos en consideración ningún sentido humanitario, cómo las políticas ambientales no tienen cabida en su régimen de libre mercado a ultranza, cómo es que la guerra en Irak, Afganistán o cualquier punto del Medio Oriente se conduce con esta visión absolutamente fuera de moral humanitaria.

Y entonces repensemos el papel que tiene y ha tenido Estados Unidos en la situación de violencia e inseguridad que vivimos en nuestro país, cuál es su participación real, su impacto en los hechos, qué tanto ha impactado la política de “no hacer mucho y dejar que todo pase” y cuáles son los beneficios de facto dentro de todo esto. La doble moral de la máscara humanitaria estadounidense es un hecho más que probado y es tiempo de que las otras naciones construyamos estrategias en un sentido de mayor demanda, una política que vaya más allá de la caridad y toque los mutuos intereses, si la Unión Americana responde sólo a las prioridades de poder y a los dictámenes del sistema económico, el resto de las naciones tendríamos que seguir las reglas reales de su juego y no sólo las aparentes. Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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