Weekly News

La opinión de:
José Eduardo Borunda
¡Que frío!

14 de febrero de 2011.

. Lo dicho esta. La temporada de invierno no ha terminado y las consecuencias de la pasada onda gélida aun repercuten en la sociedad chihuahuense. La suspensión de clases, la falta de agua, tuberías rotas, apagones generalizados en todo el estado y la falta de energía eléctrica para protegerse del frío fueron parte de la problemática que vivimos en la primera semana de este mes de febrero, quizá el más frío que hemos tenido en las últimas décadas.

Aunado a lo anterior se sumaron la suspensión de actividades laborales, el cierre de negocios comerciales por falta de electricidad y agua, el desabasto de materiales de plomería, el cierre de escuelas de todos los niveles de educación, el transporte público colapsado que exhibió las malas condiciones con las que actualmente se presta el servicio, la descompostura de vehículos particulares por descargas de baterías, radiadores dañados y en el peor de los casos los motores reventados son parte de la cotidianeidad con la que nos hemos enfrentado los fronterizos de Ciudad Juárez y sin duda en otras partes del estado de Chihuahua.

Las autoridades de los tres niveles de gobierno iniciaron operativos especiales. El alcalde Héctor Murguía junto con sus funcionarios estuvieron alertando a la población con las condiciones atípicas del clima en esta temporada, repartiendo despensas, informando a los medios de comunicación sobre calles y puentes cerrados, el reparto de cobijas y transportando a indigentes y personas que no contaban con clima para pasar el temporal bajo un techo y una calefacción. Los albergues acondicionados lucieron al 100% de su capacidad.

El gobernador del estado, Horacio Duarte sostuvo reuniones de emergencia, dando a conocer los pormenores de la onda helada que vivimos, orientando a la población para tomar medidas y en las que sobresalió junto al secretario de gobernación federal. La declaratoria de emergencia se solicitud y los recursos deberán ser enviados no sólo a Ciudad Juárez, sino a los 66 municipios que sufrieron los embates del clima con temperaturas por debajo de los cero grados centígrados.

También se observó a los miembros del ejército mexicano entregando café y alimentos a los refugiados por el clima, lo cual habla hasta cierto grado de la responsabilidad de los funcionarios públicos que de alguna manera siguen teniendo su vocación de servicio. En Ciudad Juárez, la actividad social, económica, gubernamental, educativa, comercial y de servicios se reanudó poco a poco hasta alcanzar el ritmo normal.

Por un lado, el desabasto de materias para la reparación de fugas escasearon en los principales centros ferreteros, no hubo tubos de cobre, impermeabilizantes, codos y demás enseres que hasta la misma ciudad de El Paso Texas tuvieron ventas extraordinarias que motivaron a poner letreros en las entradas avisando sobre la inexistencia en los almacenes de dichos productos. Persistió una crisis para reparar las fugas de agua en lo general y en donde la Junta Municipal de Agua y Saneamiento había recibido más de 5 mil solicitudes para reparar daños.

En cuanto a los víveres, estos tuvieron también una escasez de manera especial de agua, de comida caliente en ciertos restaurantes y las ocupaciones de habitaciones en los hoteles tuvieron su pleno agosto en febrero ya que lucieron a su máxima capacidad. La respuesta de los fronterizos deshizo por horas la imagen de la leyenda negra que se construye con las malas noticias e hicieron que saliera el espíritu indomable de quienes día a día hacen posible la vida en la mejor frontera de México. Actos de heroísmo de quienes prestaron auxilio vial, tendieron la mano al peregrino que sin agua y sin electricidad en sus casas, tuvieron que salir a pedir ayuda.

En conclusión, una vez más Ciudad Juárez se batió sólo ante las inclemencias de un clima inesperado. La ayuda del gobierno del estado y del municipal son un ejemplo de cómo se pueden construir puentes con voluntad política. Después de la tormenta, la reconstrucción ha iniciado y dado una nueva lección: la solidaridad en tiempos de crisis nos unió como sociedad, pero sobretodo como seres humanos. Los costos de las reparaciones, los daños a viviendas, vehículos y pertenencias son incuantificables en relación a la dimensión de la población pero lo más importante es que seguimos de pie pese a las tribulaciones pero en este caso ahora del clima invernal.



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