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La opinión de:
Eduardo Borunda
Don Teófilo Borunda Ortiz: gobernador educador

19 de marzo de 2011.

Este 18 de marzo del 2011 se cumplió diez años de la muerte de un gran chihuahuense, un ilustre mexicano, pero sobre todo un juarense por adopción que hizo de su carrera política un ejemplo de lealtad, perseverancia, esfuerzo y orgullo para su familia. Ocupó casi todos los cargos públicos a los que puede aspirar un servidor público: regidor del ayuntamiento, presidente municipal, diputado, senador, líder del sector popular, dirigente partidista, secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, embajador, administrador de la aduana.

“Cuando tomó protesta como gobernador del estado de Chihuahua, terminó a las dos de la mañana de saludar al último ciudadano (besamanos) y a las cinco de la mañana inició la construcción de la primera carretera” de su gestión. Así era su trabajo de arduo, así lo narra Don Sergio Borunda, uno de sus herederos quien sigue activo, tras los pasos de su padre.

A los 17 años, Don Teófilo logró el cargo de regidor en la fórmula del presidente Octavio Escobar Rodríguez del periodo de 1930 a 1931. Fue Presidente Municipal de 1940 – 1941 y con ello evidenció su gran capacidad de liderazgo dando origen al apelativo del “Ciclón de Chihuahua”. Fue el fundador de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), organismo en el que se integró al comité ejecutivo nacional cuando era presidente de la república el general Manuel Ávila Camacho.

En dos ocasiones fue diputado federal, Secretario General del PRI en el Comité Ejecutivo Nacional. Al término de su función como diputado en el segundo periodo fue electo senador de la república. Siendo aún senador por el estado de Chihuahua, fue nombrado candidato a gobernador para el periodo 1956 – 1962. Durante su gestión se distinguió por el Plan Chihuahua destinado a la educación. Este proyecto le permitió ser un modelo de educación a nivel nacional y de allí que se le llamara el gobernador educador. Su cercanía con el presidente Luis Echeverría Álvarez le permitió ser nombrado embajador de México en Argentina.

A diez años de su partida, aún sigue vigente su trabajo político, excelente amigo, asesor de primer nivel, trabajador y agudo analista de la realidad mexicana. Sus capacidades de liderazgo, empatía, pero principalmente su dotes y manejo en el arte de la oratoria fueron siempre sus mejores armas. Convencía a sus seguidores, operaba con tacto y gran refinamiento en situaciones de crisis política. Siempre dio ejemplo de lo que pregonaba: lealtad política, compromiso con su gente, trabajador y hacedor de amigos: “Usa el cargo para hacer amigos”, era una consigna que se le atribuye.

Ningún otro chihuahuense distinguido ha logrado alcanzar el peldaño de la tarea y magnitud de Don Teófilo, por ello el reconocimiento y recuerdo de quienes algún momento tuvieron la oportunidad de convivir y aprender del gobernador educador. Platicar un momento era ya una enseñanza, digna de una cátedra universitaria, a su modo, dejó una gran escuela en la formación política de la clase gobernante del estado grande de Chihuahua.

Son muchas las obras, las anécdotas, las historias, pero sólo una la vida entregada al servicio público. ¿Qué mejor ejemplo pueden pedir los actuales estudiantes de administración pública y ciencia política? ¿Qué mejor ejemplo pueden pedir los jóvenes para triunfar en la vida? Perseverancia, talento, trabajo, dedicación y lealtad son las claves del éxito que se vive en la experiencia de Don Teófilo.

En conclusión, Don Teófilo sigue vivo en la clase política, sigue latente su obra que no es olvidada, lo vemos en las calles y avenidas de nuestra ciudad y del estado, en las placas de sus monumentos, columnas y bustos que reflejan un reconocimiento de la sociedad hacia uno de los más grandes, sino el más grande de todos los chihuahuenses que han puesto en alto el nombre del estado grande, el estado de Chihuahua. Don Teófilo Borunda Ortiz dejó huella y la firmó con su sangre en un acto de reconocimiento público y de humildad: “Chihuahua me lo ha dado todo: el orgullo de mi origen, la bendición de mi familia, la cordialidad de mis coterráneos y el tesoro de mis amigos. Debo a Chihuahua lo que soy y a Chihuahua me pertenezco”.

-- Atentamente. Dr. José Eduardo Borunda Profesor - Investigador Universidad Autónoma de Chihuahua Ciudad Juárez, Chihuahua, México



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