Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
La Toma de Juárez

23 de mayo de 2011.

Hace cien años fue tomada nuestra ciudad, hoy, a la distancia, recibimos la conmemoración de la histórica fecha con la visita presidencial que trae al mandatario luego de su gira por diferentes estados de la Unión Americana.

Visita nuestra ciudad por quinta vez en todo su mandato y por segunda en lo que va de la presente administración estatal, y esta visita lleva implícito un detalle que simbólicamente podría decir mucho a los juarenses: el Jefe del Ejecutivo pernoctará en nuestra ciudad.

Indudablemente viene a hablar de seguridad, a su visita la preceden ciertas cuentas alegres que muy adecuadamente se han venido haciendo públicas en los últimos días; se habla de “cierta recuperación económica” de una percepción de disminución del crimen y la inseguridad apoyada en cifras que van marcando una curva a la baja en los reportes de delitos, conectada con una aparente mejora en los sistemas de impartición de justicia, es ese el panorama que se ha venido preparando para la visita, pues es evidente que se necesitará tela de dónde cortar para hacer un discurso en el tono en que ha estado pronunciándose el mandatario.

Vendrá a hablarnos de triunfos a los juarenses, aun cuando al cierre de esta columna aun no había arribado a nuestra ciudad, casi podemos predecir el tono y la intención en que se dirigirá a nuestra ciudad, indudablemente una réplica de lo que le hemos escuchado en sus últimos discursos públicos.

De acuerdo con las cifras oficiales tendrán en dónde apoyarse esas perspectivas de recuperación y buenas nuevas, sin embargo, los pírricos índices de movimiento a la baja en índices de inseguridad y a la alza en el tema económico merecerían que tuviéramos mayor cuidado en encontrar las razones por las que se están registrando esos movimientos.

La grave crisis caída económica que enfrentamos en 2009 como efecto de la debacle del mercado estadounidense y que se combinó de manera dramática con factores endógenos ligados, evidentemente a la situación de violencia que vivíamos ya de manera avanzada, dio como resultado el derrumbamiento de nuestra economía doméstica: pérdida de empleos en masa, quiebre de la industria local y cierre de negocios de toda índole, luego, claro, la migración de miles de familias empujadas por las dos grandes crisis: seguridad y economía. Desde hace varios meses uno de los factores de nuestra crisis modificó su tendencia, la economía estadounidense tuvo, desde el inicio de la administración Obama un repunte importante y luego mantuvo la tendencia de recuperación, es una obviedad decir que eso tendría, tarde o temprano un efecto positivo en nuestra frontera, aun cuando el resto de los factores que inciden negativamente se mantengan en el escenario. Habría que distinguir con claridad de dónde viene esa ligera tendencia a la alza que se observa en nuestra economía, o esa percepción de mejoría, pues no necesariamente puede ser utilizada como argumento de triunfalismos gubernamentales.

En el caso de la seguridad, el tema puede ser visto de forma similar, se habla de una baja en las cifras de delincuencia común, incluso de secuestro, y una disminución en el conteo de homicidios: el mes pasado fue el menos violento en los últimos 14 meses y el corriente sigue, aparentemente, esa tendencia. Qué tanto ello puede ser explicado en el mapa global, observando la concentración de violencia en otras zonas del país o los cambios en los patrones de acción de las bandas criminales, en qué medida nuestra ciudad dejó de concentrar las acciones criminales que han ampliado su campo de acción, y la gran pregunta que necesariamente descansa en la desconfianza que los ciudadanos tenemos justificadamente hacia los discursos oficiales: ¿es real la percepción de mejoría?.

En estos días la vecina ciudad de El Paso organizó un evento frente a distintos sectores de la sociedad para dar a conocer su buen manejo de la seguridad, para proclamarse como una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, mientras, en este lado de la línea, nosotros seguimos enviando a familias enteras, día con día en busca del asilo político frente a la violencia.

Nuestra ciudad vecina nos señala y nos recrimina, hay poca esperanza en lo que sea que se diga de Ciudad Juárez, habrá que ver si en el discurso presidencial se toma en cuenta esa visión de la comunidad paseña, que son vecinos cercanos, pero sin dejar de ser ojos extranjeros.

El 21 de mayo de 1911 la Revolución maderista llegó a nuestra ciudad, al mando de los generales Garibaldi, Orozco e incluso el mítico Villa, se rompieron las trincheras y se tomó la ciudad; este día se signaron los Tratados de Ciudad Juárez que abrieron la puerta de la caída del régimen porfirista.

Serán 100 años de esos hechos heróicos, sin temor a equivocarnos veremos a un presidente Calderón encabezando el desfile militar conmemorativo con el mismo tono triunfalista con el que lo hemos escuchado últimamente, y lo que los juarenses quisiéramos saber es si ese discurso puede tomar a nuestra ciudad, si el optimismo presidencial nos alcanzará a tocar a los ciudadanos.

Dormirá el Presidente una noche en nuestra ciudad, ¿descansará con el oído alerta a las amenazas de la inseguridad como lo hacemos desde hace varios años todos los ciudadanos, o dormirá el profundo sueño de la inconciencia?

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias. Cd. Juárez, Chihuahua a 23 de Mayo de 2011 -- DICHOS & HECHOS con Edna Lorena Fuerte



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