Weekly News

La opinión de:
Eduardo Borunda Escobedo
Día del Padre

21 de junio de 2011.

Según dicen los que saben, cada tercer domingo de junio se celebra el día del padre. Sin dudarlo, es una fecha difícil y especial para muchos ya que existen sentimientos encontrados de acuerdo al rol que nuestro padre jugó en cada una de nuestras vidas. Así por ejemplo, unos los extrañamos porque no lo tenemos a nuestro lado, otros lo festejaron por estar junto a ellos, unos más fueron festejados y festejaron a su respectivo padre. Entonces esos sentimientos son de diversa índole pero lo más importante es que se dio un tiempo para convivir entre padres e hijos, presentes o ausentes en una fecha peculiar.

Señalo que es una fecha especial porque hace ya algunos años empezó a festejarse este día del padre, es decir no es un valor tan arraigado como el del día de la madre, pero ha cobrado fuerza año tras año. El simbolismo del festejo radica en el reconocimiento a quienes de manera especial ponen la semilla de la vida en nuevos seres. Son entonces parte esencial de la vida como progenitores y a ellos les debemos el don de la vida misma, de nuestra existencia en primer término.

A la afirmación anterior, también se ha señalado que un verdadero padre no es sólo quien engendra sino el que te da de comer. Pero entonces es también el que te forma, el que te educa, el que te orienta en el sentido de tu vida, el que te enseña a trabajar, a tratar a una mujer, en fin el que te abre la mente y te enseña el sentido de la vida. Por ello, la formación del hombre, en sentido estricto de género tiene una visión diferenciadora en comparación con los valores y actitudes de la mujer.

Claro, hoy los tiempos también son muy diferentes en donde la formalidad y fuerza del padre que eran un ejemplo a seguir han quedado atrás, hoy es más metrosexual el padre moderno que el que tuvimos sin lugar a dudas en nuestra generación. Sin embargo, es quizá ese el punto en el que la actual crisis de identidad y fortaleza de la sociedad empieza darse cuenta que se transformó al hombre para transformar y debilitar a la propia sociedad. Feo, fuerte y formal entonces dejaron de ser parte del vocabulario en la formación del hombre y cuando nos damos cuenta, entonces decimos como Antonio Aguilar “cuanta falta me hace mi padre”.

Regresando al festejo, es especial porque de quienes uno como padre requiere el afecto es de la pareja pero en especial de los hijos. No hubo los aglomerados desesperantes del día de las madres, pero las felicitaciones del día del padre fueron muchísimas, se veían en las redes sociales principalmente y sorprende que son precisamente las mujeres las que tuvieron los detalles más hermosos y cálidos hacia el padre. Leer por ejemplo que de tu hija “Te amo papi” es algo que no tiene precio, más si es el primer detalle que recibes en el día. También cuenta el detalle de tus amigos y amigas, quienes a través de las redes sociales te escriben una carta de bellas cosas y además te hacen sentir en verdad como verdaderos amigos.

Lo anterior se explica por los cambios en el uso de las tecnologías, pero también la modernización en los procesos afectivos ya que no hace falta comprar una tarjeta felicitándote por el día del padre, basta y sobra que te despiertes temprano y este en tu bandeja de entrada de tu cuenta un mensaje de afecto. El mensaje de texto, vía celular, también es loable ya que representa un sentimiento hacia quienes usualmente no están conectados en línea y a quienes de alguna manera se les tiene aprecio.

Los modelos tradicionales, como la tarjeta de felicitación, la llamada telefónica o las cartas postales, son maneras que aún se usan y recuerdan al menos que los seres queridos se acordaron de ti ese día especial.

En conclusión, el día del padre aumenta cada año su festejo, es inferior al festejo de la madre, pero igual resultan interesante que al menos existe un reconocimiento de la sociedad y de los hijos a quienes fueron corresponsables de la vida. De haber nacido como una actividad consumista en sus inicios, pasó a ser un festejo más mesurado y con tintes mayormente afectivos. Los gastos del festejo, son considerablemente bajos en comparación con los de otras festividades. Finalmente, Feliz día del padre atrasado pero con muchísimo afecto a mis amigos y hermanos, y a nuestro padre que aún nos mira en el cielo. Mil Felicidades.



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